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America Latina necesita a Chavez como Eu

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Academic year: 2018

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América Latina necesita a Chávez como Europa a Putin [Rusia]:

Análisis comparado de Rusia y Venezuela desde la perspectiva geopolítica, económica y de gobernabilidad ÐÏ à¡± á > þÿ

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Pontificia Universidad Católica de Chile Instituto de Ciencia Política

Área de Estudios de Defensa Serie Documentos de Trabajo

Documento de Trabajo

Nº 28

Septiembre de 2010

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ISSN 0717-7550

Editor

Guillermo Pattillo Profesor

Universidad de Santiago y Pontificia Universidad Católica de Chile.

Comité Editorial

Paolo Tripodi Profesor

Cátedra Donald Bren en Ética y Liderazgo, Universidad de la Infantería de Marina de los Estados Unidos

Carl Marowski

Profesor de Historia Militar y Estrategia Academia de Guerra del Ejército

Peter Liotta Executive Director

The Pell Center for International Relations and Public Policy Salve Regina University, Rhode Island

Fernando Wilson

Profesor del Departamento de Historia, Universidad Adolfo Ibáñez Investigador Concurrente, Centro de Estudios Estratégicos de la Armada

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Índice General

Página

Resumen 4

Introducción 6

1. Posicionamiento de Rusia y Venezuela en el Sistema de economía-mundo

1.2 La ubicación de Rusia y Venezuela en la estructura tripartita de Centro-Semiperiferia-Periferia

1.3 Rusia y Venezuela, Estados en la Semiperisferia

9

18

21

2. Proyectos geopolíticos y lineamientos en política exterior sobre la base de una política energética: el gas y el petróleo como elementos de poder

2.1 Apreciaciones teóricas preliminares 2.2 El caso Ruso

2.3 El caso Venezolano

3 Política energética y gobernabilidad comparada entre Rusia y Venezuela

3.1 Análisis preliminar

3.2 La Federación Rusa y su política energética hacia la UE 3.3 Venezuela y su política energética hacia América del Sur

y el Caribe

3.4 La gobernabilidad como sustento político

4 Conclusiones Bibliografía

33

33 37 51

67

67 68 74

82

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Resumen

1

Juan Eduardo Mendoza Pinto2 Lester Cabrera Toledo3

―América Latina necesita a Chávez como Europa a Putin [Rusia]‖, es el título de este trabajo de investigación y corresponde a la declaración formulada por la entonces candidata presidencial y senadora, Cristina Fernández de Kirchner al diario español El País (26/07/07).

Si bien, la comparación realizada por la actual presidenta argentina, también ha sido abordada por otros autores, que hay en realidad en esta comparación, más allá de la obvia semejanza entre dos Estados productores de hidrocarburos, que en el último tiempo, se han caracterizado un uso instrumental de sus recursos energéticos en beneficio de sus objetivos de política exterior. Lo anterior a contribuido también, al acercamiento entre Rusia y Venezuela, por ejemplo, en materia militar (adquisiciones de armamento ruso por parte de Caracas), cooperación tecnológica entre sus respectivas empresas energéticas Gazprom (Rusia) y PDVSA (Venezuela); en política económica se han caracterizado por el control soberano de sus recursos energéticos, estableciendo una red de alianzas con otros países productores (Ej. Venezuela con Bolivia y Rusia con Irán) con miras a extender su influencia política. Por otra parte, también son observables importantes diferencias, como por ejemplo: Rusia y los países de la UE, presentan diferencias históricas y culturales, siendo una relación esencialmente comercial entre productores y países importadores de energía, donde se presentan intereses geopolíticos contrapuestos; Venezuela, en cambio, comparte la misma raíz histórica, cultural, social y política con el resto de los países latinoamericanos y forma parte de los bloques de

1 Este documento corresponde al informe final del proyecto de investigación sobre seguridad

internacional financiado por el Área de Estudios de Defensa del Instituto de Ciencia Política de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

2 Investigador principal en este trabajo. Licenciado en Educación mención Historia y

Geografía, Universidad de Concepción. Magíster en Historia, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Magíster en Seguridad y Defensa, Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos. Candidato a Doctor en Estudios Americanos mención Estudios Internacionales, Universidad de Santiago de Chile. Actualmente se desempeña como Profesor de Geopolítica y Relaciones Internacionales en la Universidad de Concepción. Mail: [email protected]

3 Co-investigador. Licenciado en Ciencias Políticas y Administrativas, y Administrador Público

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integración regional como miembro fundador Comunidad Andina y aspira a ser miembro pleno del MERCOSUR.

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Introducción

¿Cuáles son los diversos procesos que se enmarcan dentro de las políticas energéticas en Rusia y Venezuela, dentro del ámbito de la economía internacional? ¿Cuál es el grado de influencia que se obtiene a través de este instrumento, al interior de las regiones geográficas en que se desenvuelven? El presente trabajo tiene por objetivo responder en forma minuciosa las anteriores interrogantes, pero sin perjuicio de un posterior y eventual análisis, conviene otorgar algunas respuestas de carácter netamente provisorio y simple.

En primer lugar, ambos países, tanto Rusia como Venezuela, durante lo que ha transcurrido del presente siglo, han aumentado su posicionamiento en diferentes ámbitos, principalmente al nivel regional correspondiente, y al mismo tiempo han expandido el nivel de influencias a nivel internacional en diferentes esferas, traduciéndose lo anterior en viajes y giras de Estado a diversas localidades con distintos fines, así como también se destaca su presencia en foros internacionales y en la prensa especializada en materias internacionales contingentes. No obstante lo anterior, aquello si bien puede ser explicado por una fuerte cuota de ―ideologización‖, principalmente desde el punto de vista venezolano, y por el lado de Moscú como un intento por retomar su posición bajo el amparo de lo que fue la ubicación de la Unión Soviética en el sistema internacional, lo anterior encuentra su basamento, siguiendo un punto de vista tanto económico como geopolítico fundamentalmente, en la capacidad que se les otorga a ambos países, ser importantes exportadores de hidrocarburos, tanto petróleo como de gas natural, en sus respectivas regiones de influencia.

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los cuales destacan los indicadores de gobernabilidad y de desarrollo humano, puede establecerse que su posicionamiento en el sistema económico mundial, es en aquellas áreas donde sus procesos de producción se enmarcan en la periferia del sistema.

Pero sin perjuicio de lo anterior, y en respuesta a la segunda interrogante, el hecho de que existan países que se encuentren condicionados, hablando en materias de abastecimiento energético, en su totalidad o en un gran porcentaje, a los Estados antes señalados, les otorga a estos últimos un grado importante de influencia sobre los receptores de hidrocarburos, ya sea en materias estrictamente energéticas, tales como el precio del abastecimiento, normal flujo; o bien en aspectos más amplios, como por ejemplo integración en aspectos culturales y/o políticos, ayuda económica, y acercamiento incluso dentro de un plano ideológico. Estos factores brevemente analizado les da un no débil grado de poder a los Estados exportadores de hidrocarburos, no solamente por el hecho de ser suministradores de un bien altamente escaso y a la vez demandado en grandes cantidades, sino que también les da la posibilidad de generar vínculos políticos fuertes, a la vez que se les da el fundamento, tanto económico como político-ideológico, de establecer un modelo de desarrollo y cooperación de acuerdo a sus directrices y necesidades en política internacional. Buenos ejemplos de lo anterior son las irrupciones de Rusia en el área que denominan el ―exterior cercano‖ en materias militares, tales como la acción bélica en contra de Georgia, y la firma de convenios militares con diversos países que fueron parte de la ex URSS, tales como Bielorrusia y Kirguiztán; y por parte de Caracas se destacan las ayudas financieras que ofrece el gobierno bolivariano a países ―amigos‖, con los cuales comparte una lógica política-ideológica común, así como también los sendos proyectos de integración sudamericana, tales como el ALBA o el Banco del Sur.

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formulación, y posterior aplicación, de una estrategia en materias de política exterior, sobre la base de los nexos existentes producto de la exportación de hidrocarburos, lo cual puede caer tanto en un simple proyecto con poca o nula viabilidad, hasta en la concreción de una estrategia geopolítica regional en su mayor expresión.

El material analizado para dicha investigación, da cuenta de un entorno bastante complejo, donde tienden a entrecruzarse, y en su momento hasta sobreponerse, distintos factores que involucran tanto a la política exterior de los Estados estudiados, con la proyección de su política energética a base de la exportación de hidrocarburos. En este sentido, también conviene destacar las diferentes perspectivas geopolíticas que poseen tanto Rusia como Venezuela, como una forma de comprender sus lineamientos en materias internacionales. Asimismo, se destaca como dichos países, a pesar de tener una cierta preponderancia en la agenda internacional, sus modelos de desarrollo sobre la base de la exportación de hidrocarburos, no concuerda con el reflejo de la situación interna, en temas tales como la gobernabilidad, sosteniendo con ello un posicionamiento sobre la base del sistema económico mundial en la Periferia, en un sentido Tayloriano.

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Capitulo. 1: Posicionamiento de Rusia y Venezuela en el

Sistema de economía-mundo

1.1.- Bases conceptuales

El comportamiento y/o las decisiones que adopte cada Estado dependerán ante todo de las relaciones de poder existente en las estructuras históricas en las cuales se encuentra cada Estado. Al interior de estas estructuras, dependiendo del Sistema Histórico donde se encuentre dicho Estado, es donde cambiaran los principios básicos por las cuales se sustenta tal o cual Sistema Histórico y por ende las relaciones de poder entre los actores e Instituciones que participen del Sistema.

Tomando entonces el anterior planteamiento, hoy por hoy nos enfrentamos al Sistema de Economía-Mundo Capitalista, el cual, según Immanuel Wallerstein, se caracterizaría por la incesante acumulación de capital y donde las ―instituciones están organizadas a mediano plazo a todos los que dan primacía a la acumulación de capital y castigar a mediano plazo a todos los que tratan de aplicar otras prioridades‖ (Wallerstein, 2003: 148). Con respecto a esto último, Peter Taylor indica que ―no hay estructura política dominante, ya que el mercado es, en definitiva, quien controla con frías riendas la competencia entre las diversas unidades de producción, por lo que la regla básica en acumular o perecer‖ (Taylor, 2002: 8)

Siguiendo entonces lo esbozado por Wallerstein (1976), la perspectiva de economía-mundo puede considerase como una estructura formal, en el sentido de que puede también conceptualizarse como la división individual del trabajo, la cual puede sistematizarse en forma preferencial en una multiplicidad de culturas, dejando en un segundo plano el aspecto político, sin perjuicio de que dicha economía-mundo se encuentre situada a su vez dentro de un sistema-mundo en forma amplia. En este sentido, la distribución de las riquezas exceptúa la forma del sistema político imperante, dejando al mercado el rol protagonista de ser la forma en como se distribuyen las riquezas. No obstante lo anterior, frecuentemente los Estados ubicados dentro del sistema de economía-mundo buscan distorsionar el sistema de mercado, el cual tiene la característica de ser eminentemente capitalista.

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Un modo capitalista de producción es uno en el cual la producción es netamente para el intercambio de los bienes; es decir, el proceso está determinado por la rentabilidad en un mercado, un mercado en el que cada comprador desea comprar barato (y por consiguiente que es, a la larga, el bien que de produjo de forma más eficaz y posteriormente comercializado), pero en que cada vendedor a su vez desea vender a un precio estimado (y por lo tanto está interesado en que no se demuestren las eficacias de otros en reducir sus ventas). Así, el individuo como el comprador premia la eficacia y como los usos del vendedor su poder político para frustrarlo (Wallerstein, 1976: 348).

Tomando la anterior premisa, se puede visualizar una clara contradicción en lo que respecta a las relaciones que se generan entre el comprador y el oferente, particularmente en lo que se hace referencia a las libertades (relativas) que posee el comprador, y la obligación (relativa) del vendedor dentro de esta lógica, es decir, el comprador tiene la capacidad y la libertad de elegir dentro de un producto determinado, mientras que el oferente se ve obligado a respetar las diferentes ―libertades‖ que se generan dentro del proceso de producción capitalista, como por ejemplo la libertad de trabajo, la libertad del flujo de los factores productivos, y la libertad del mercado per se, por mencionar algunas. Esta ambivalencia de libertades afecta de alguna u otra forma los diferentes espacios de representación política, así como también la cultura misma y las diversas relaciones sociales que se presentan en la misma.

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diversificada‖ (Taylor. 1994, p. 22). Asimismo, los segundos son aquellos que combinan bajos salarios, tecnología más rudimentaria, producción simple (principalmente sector primario) y mano de obra no especializada.

Pero sin perjuicio de lo anterior, Barry Buzan sostiene que, y bajo el argumento del fin de la Guerra Fría y el conflicto de orden bipolar, el término ―periferia‖ se ha sugerido como alternativa al de Tercer Mundo, carente este último de sentido luego de la desaparición del Segundo Mundo. Además de lo anterior, Buzan define el concepto de Centro como ―un núcleo dominante globalmente de economías capitalistas‖, y más específicamente el de Periferia como ―un conjunto de Estados débiles, política, industrial y financieramente, que opera dentro de un marco de relaciones predefinido por el Centro‖. Y anexo a lo anterior, el autor se refiere a la semiperiferia en lo concerniente a la relación que los Estados más consolidados y más teniendo en cuenta el marco superior de estar bajo el esquema de sistema-mundo, y a su vez dentro de la lógica de la economía-mundo. Siendo así, en el proceso de Centro del sistema mundial, los Estados luchan por conseguir la hegemonía, con lo cual se favorecería una acumulación de capital y trabajo con un alto grado de especialización; mientras que en la Periferia, las clases dominantes que controlan el aparato estatal colaboran, mediante la represión interna, con aquellos Estados que ocupan una situación de Centro en el mantenimiento de las relaciones de explotación que se producen bajo el alero de la división internacional del empleo. Por lo que para mantener o afianzar aquella relación de subordinación, se puede llegar a escalar dentro de un conflicto, con un Estado u otros, de rango similar. Mientras que en el área de la semiperiferia, los porcentajes del conflicto derivan de que, al ser lugares altamente dinámicos, cuyo fin implica un movimiento hacia el ―Centro‖ o hacia la ―Periferia‖, las alianzas de Estados con alcance regional, tenderán a expandir o retroceder su traslado a alguna de las áreas antes mencionadas, y a disminuir y aumentar las bases de acumulación, incluido también el dominio, real o no, del territorio (Cairo y Pastor, 2006).

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aplicación en un campo técnico ligado, como se señala anteriormente, a los diferentes mecanismos y procesos de producción. Es así como la CEPAL considera dos aspectos de la distribución que implica dichos procesos. Por un lado, se poseen los repartos de los excedentes e incrementos de la productividad entre Centros, definidos como ―generadores y propagadores de progreso técnico y rectores de la especialización productiva mundial‖, y a las Periferias, las cuales están subordinadas a los Centros en lo relativo a la absorción de tecnología y el eventual posicionamiento del proceso productivo internacional; y por otro lado, la distribución de los excedentes y ganancias al interior de los Centros y la Periferias, tomando en consideración el posicionamiento de los grupos sociales que influyen en el proceso productivo. Pero sin perjuicio de lo anterior, se aprecia que en el proceso productivo ligado a la globalización, no son los excedentes de la producción los que generan las diferencias entre los Centros y las Periferias, sino la capacidad que tiene esta dicotomía de formar, captar, y en su defecto retener, el conocimiento adquirido entre trabajadores calificados y no calificados, traduciéndose lo anterior en ventajas competitivas para las empresas.

Pero sin perjuicio de lo anterior, también es susceptible señalar dentro de la misma temática un enfoque histórico sobre los procesos ya señalados. En este sentido señala Di Filipo (1998), se pueden distinguir tres grandes periodos históricos donde se hace plausible los diferentes enfoques del sistema de Centro-Periferia, los cuales salen detallados en los siguientes diagramas.

Fuente: Di Filipo, Armando (octubre 1998) ―La visión centro-periferia hoy‖, Revista de la CEPAL Nº número extraordinario [en línea]. Extraído el 11 de abril de

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Centro y Periferia: estructuras y políticas

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intersectorial equipos, exportan

Fuente: Di Filipo, Armando (octubre 1998) ―La visión centro-periferia hoy‖, Revista de la CEPAL Nº número extraordinario [en línea]. Extraído el 11 de abril de

http://www.eclac.org/publicaciones/xml/1/19381/difil.htm

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ingreso de las sociedades [supranacionales, nacionales o subnacionales] específicas‖ (Di Filipo, 1998). En síntesis para el citado autor, se puede señalar que las unidades básicas de análisis sobre la visión de Centro-Periferia son los Estados, no especificando su condición política o de relación con otros entes similares.

Sin perjuicio del anterior argumento, y siempre situándose dentro de la lógica tripartita de Wallerstein, conviene resaltar que pese a que los Estados pueden considerarse como unidades de análisis, no se debe confundir con el proceso que viven y evidencian los mismos, dentro de la lógica productiva capitalista. Es esto lo que sitúa a los Estados dentro del amplio espectro de los procesos de Centro, o en su caso de Periferia.

Dentro de las perspectivas ya abordadas, puedes extraerse algunos elementos que son comunes, y que ayuda a un mejor entendimiento de los conceptos antes señalados. En primer lugar, todos los autores antes citados concuerdan en la lógica económica que encierra la concepción de los conceptos de Centro y de Periferia, de acuerdo a que son eminentemente procesos dentro de un ámbito de producción. En segundo lugar, se hace generalizado que la concepción de Centro encierra por si misma, la realización de los principales procesos productivos, dentro de los cuales se encuentran la mayor cantidad de recursos, tanto materiales como humanos, así como también las más amplias capacidades para poder establecer diferentes tipos de influencias, concepto básico en lo referente a las relaciones de poder, y en su defecto como se señaló en su momento, políticas, no importando en este aspecto la naturaleza del actor que lo revista. Asimismo, la conceptualización de Periferia, hace referencia en todos los actores citados, a los procesos llevados a cabo por entidades que, de alguna u otra forma, se ven influenciadas por el Centro en las formas de llevar a cabo el proceso de producción. Y si bien la conceptualización de las áreas (o territorios en su defecto) a las que se hace alusión son ámbitos deprimidos económicamente en comparación al Centro, lo anterior no significa que dichos procesos se mantengan en una relación inercial con respecto a la formas de producción, y posterior distribución, de los bienes, sino que se tiene la posibilidad de que, a través de los mismos mecanismos que utilizan los Estados de Centro, se pueda llegar a una situación similar.

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adquirido las actividades relacionadas con los servicios. Es así como, hoy por hoy, los procesos de Centro y de Periferia no solamente se distinguirían por la forma en cómo se desarrollan, sino que también es propia naturaleza, es decir, de un sector mayoritariamente ligado a los servicios (Centro), a un sector donde la actividad industrial es predominante (Periferia).

Por lo tanto, la relación entre Centro y Periferia ya no solamente puede caracterizarse exclusivamente por la exportación de productos manufacturados del Centro, y absorbidos por la Periferia; y la exportación de productos primarios desde esta hacia el Centro. También deben señalarse las experiencias y avances tecnológicos que algunos procesos de Periferia hacen disminuir la dependencia del Centro, al mismo tiempo que permite disminuir la barrera de dependencia sobre diversos productos manufacturados. Y por otro lado, el Centro exporta productos con valor agregado, principalmente en el sector tecnológico, que son susceptibles de tranzar dentro de los procesos de producción de la Periferia.

Y pese a que la normal caracterización del Centro y la Periferia hacen denotaciones hacia comunidades con determinados procesos de producción, y en su defecto a los Estados que los poseen, también debe hacerse notar que como procesos de producción en la lógica económica capitalista, también puede generarse que al interior de una misma sociedad, se produzcan sendos procesos de Centro y Periferia, puesto que la sociedad, en si misma y en los tiempos actuales, no puede concebirse como un todo homogéneo, sino que con las clásicas variaciones que, a la larga, permiten conjugar la lógica imperante del proceso capitalista. Y es desde aquel punto de vista, donde resulta susceptible realizar puntos de comparación entre diferentes sociedades nacionales (Wallerstein y Hopkins, 1971). Así también, la relación entre los procesos de producción de Centro y Periferia en una sociedad determinada marcan, además, complejos procesos de interacción entre la sociedad en sí, estableciendo con ello conflictos o crisis dentro del sistema (Marcu, 2007). Por lo tanto, se deduce que si bien en la mayoría de la sociedad se presentan dichos procesos, lo que resulta diferenciador entre cada una, es la magnitud del proceso, así como el grado real de

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denominada semiperiferia. De acuerdo a lo estipulado por Taylor (2002), la semiperiferia no es un proceso, sino que más bien, el concepto se aplica directamente a las zonas, regiones o Estados en los que no predominan los procesos de Centro y de Periferia. Por lo tanto, y desde un punto de vista de la explotación social, la semiperiferia sufriría la explotación del Centro, mientras que la primera estaría bajo el rol de explotador en determinadas zona de la Periferia. Pero sin perjuicio de lo anterior, Wallerstein considera que el rol de la semiperiferia es más cercano a un ámbito político que a uno económico, a diferencia de lo expresado en los procesos de Centro y desarrollo rápido de un mercado interno de medios de consumo por parte de nuevas ―clases altas y medias‖. Aunque dependientemente, pasan a formar parte entonces de la articulación global entre la capacidad de producir y la capacidad de consumir en la acumulación capitalista global‖. Si bien es cierto que la anterior definición no otorga espacio para la articulación política que señala Wallerstein, se aprecian asimismo elementos de vital importancia y que, en forma clara, delimitan los espacios entre Periferia y semiperiferia, como por ejemplo la utilizaron de una ―nueva manufactura‖ en los procesos de producción, así como también se señala la conformación de nuevas ―clases‖, con lo que se señala en forma indirecta, una transformación en la distribución de los excedentes de la producción, otorgando espacios para generar procesos de producción de Centro.

En una óptica diferente, pero no por ello contraria, Rafael de la Cruz (1987) establece dos campos de transformaciones que, según su visión y de acuerdo a lo expresado por Wallerstein, establecen los límites entre la Periferia y la semiperiferia: la economía y la política.

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capitalista que no pertenecen más al núcleo de producción de punta); b) participación en la división internacional del trabajo, principalmente como productores de bienes industriales semifinales y finales, además de productores de materias primas (De la Cruz, 1987: 164).

De acuerdo a los anteriores puntos de vista expuestos, resulta indispensable para el siguiente grado de análisis de la presente investigación, realizar las comparaciones necesarias para establecer el posicionamiento, tanto de Rusia como de Venezuela, en la estructura de procesos, o en su eventualidad de lugar, de Centro-Semiperiferia-Periferia, dentro del sistema económico mundial.

1.2.- La ubicación de Rusia y Venezuela en la estructura tripartita de Centro - Semiperiferia - Periferia.

Según los argumentos y visiones ya expuestas, los Estados pueden diferenciarse según su capacidad de intervención en el mercado capitalista. Los Estados que cuentan con una concentración de actividades centrales tienden a ser más poderosos, mientras que aquellas áreas que han quedado confinadas a actividades periféricas han devenido en Estados débiles (Wallerstein, 2007: 195).

Por lo tanto, la interrogante que surge es: ¿cuáles son las actividades de Centro y cuales las de la Periferia? Al respecto, y tal como mencionamos en anteriormente, el Centro y la Periferia no son lugares, sino que son sendos procesos que conducen a una situación de Centro o Periferia, dentro de un sistema de economía-mundo (Taylor, 2002, p.22), por lo tanto el espacio es estructurado y socializado de acuerdo a los procesos que predominen.

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bajos o inexistentes salarios, mano de obra barata y mal calificada, sumado a bajas cuotas –o en su defecto inexistentes- acumulaciones de capital.

Visto lo anterior, para localizar a Rusia y a Venezuela dentro de uno de los anteriores conceptos, se utilizarán los datos que proporciona el Índice de Desarrollo Humano del año 2008, entregado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), puesto que dicho informe entrega información relativa a los campos que, de acuerdo a las anteriores definiciones, se mueven los procesos antes descritos.

Si se analizan someramente los datos económicos reflejados en el anterior diagrama, se puede apreciar que ni en el caso de Rusia como en el de Venezuela, se cumplirían los estándares necesarios para ejemplificarlos como países con procesos de producción de Centro, considerando para este caso que los países que son objeto del presente estudio poseen un bajo PIB per cápita e indicadores que los demuestran con serios problemas de pobreza, como por ejemplo el relativo al saneamiento mejorado.

Tal como se ha mencionado, otra característica de los procesos de Centro es que posee mano de obra especializada. En este sentido se visualiza como la tasa bruta combinada de matriculación no alcanza el 90% en ninguno de los casos; y si se toma en cuenta que es relativamente improbable que la tasa de matricula primaria y secundaria superase (que además sería ilógico) la

Indicadores de Rusia, Venezuela y Noruega en el IDH 2008

RUSIA VENEZUELA NORUEGA

Ubicación en el IDH 67 74 2

PIB per capita. (US dólar) 10.845 6.632 41.420 Tasa bruta combinada de matriculación

Primaria, secundaria, terciaria. (%) 88,9 75,5 99,2 Población que vive con 2 USD al día (%) 4USD al día 45% con 40,1 --- Población que utiliza saneamiento

mejorado (%) 87 68 99

Personas con Internet c/1000 hab. 152 125 735 Investigadores Investigación y Desarrollo

por cada millón de hab. 3.319 --- 4.587 Importación de Bienes y Servicios (%) 22 21 28 Exportación de Bienes y Servicios (%) 35 41 45 Exportación Alta Tecnología (%) 8,1 2,7 17,3

Fuente: Elaboración propia sobre la base de los datos obtenidos en el Índice de

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tasa de matriculación terciaria, solamente indica en forma reiterada que los

Otro punto a considerar son las exportaciones de bienes y servicios. Como se observa en el anterior diagrama, no se puede determinar una diferencia sustancial entre los porcentajes de exportación e importación de los casos con respecto al país ejemplo, en este caso Noruega. No obstante, esto no debe ser susceptible de confusiones, pues como bien señala Taylor (2002, p. 21) los procesos no están determinados por el tipo de productos que se elaboran, sino por la forma propiamente tal. André Gunder Frank (citado en Taylor, ob. cit.) ejemplifica muy bien este aspecto con respecto al gran contraste que existe entre las maderas duras de África Central y las maderas blandas de América del Norte y Escandinava; la primera combina madera cara con mano de obra barata y la segunda madera barata con mano de obra cara. Como ya se ha observado, la mano de obra en los Estados objeto, por su baja especialización, puede considerarse como mano de obra es barata, por tanto, a pesar de que sus niveles de exportación e importación no se alejen mucho de los países centrales, es necesario examinar el nivel, calidad y características de los productos exportados. En este punto, basta con señalar los porcentajes de exportación de alta tecnología, los cuales indican que en su mayoría la producción es en su caso nula, o con un nivel rudimentario de elaboración.

Para determinar lo anterior, basta concentrarse principalmente en la diversificación de la economía de los países objeto. Venezuela, centra principalmente su economía en el sector energético, esencialmente en base al petróleo, el cual representa tres cuartas partes del total de las ganancias por exportación; alrededor de la mitad del total de los ingresos del gobierno; y cerca de un tercio del PIB. Además se debe necesariamente agregar que, según la British Petroleum, decayó desde el máximo de 3,5 millones de barriles diarios alcanzado en 1998 a 2,9 millones de barriles en 2002, una disminución del 17%, lo que responde principalmente a la baja inversión en infraestructura para la extracción (Klare, 2004, pp. 191-192).

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Banco Mundial, los sectores gas y petróleo generaron más del 64% del total de los ingresos por exportación el 2007. Por lo tanto, se podría concluir que el mercado y la producción en general de Rusia dependen de forma mayoritaria de los recursos no renovables que posee, lo que se traduce inevitablemente en una baja diversificación económica.

Por lo tanto, y de acuerdo a los datos analizados, al tiempo que se siguen las estructuras ofrecidas por Wallerstein, podemos inferir que tanto Rusia como Venezuela son países que no se enmarcan dentro de los procesos de Centro. No obstante aquello, existen algunas contradicciones que vuelven insuficiente y ambiguo ubicar a estos países en los procesos de Periferia. Por ejemplo, Rusia pertenece al G8 y en los últimos años la tasa de crecimiento del PIB ha sido de 8,1 %, superando ampliamente a todos los países miembros del organismo. Venezuela por otra parte, fue miembro fundador de la OPEP y ha vuelto a integrarla, al mismo tiempo que ha generado una red de influencia en gran parte de Sudamérica, y su Presidente ha sido el centro de atención de las noticias de orden internacional, tanto por sus discursos como por sus acciones. En conclusión, se puede inferir que dichos datos, de orden primordialmente político, les otorgan una ubicación distinta de la dialéctica Centro-Periferia a los países objeto de estudio.

1.3.- Rusia y Venezuela, Estados en la Semiperiferia

Tal como ya se ha determinado anteriormente, la semiperiferia se diferencia principalmente tanto del Centro como de la Periferia, por considerarse estos últimos sendos procesos de producción, dentro de un enfoque netamente economista; mientras que la semiperiferia, a diferencia de los anteriores procesos, involucra además un importante componente relativo al espacio y al lugar, es decir, no puede considerarse solamente como un proceso, al mismo tiempo que se añade una cuota significativa de procesos políticos, los cuales a la larga destacan en mayor medida que los procesos económicos de producción. Por ende, la semiperiferia se aplica a una forma particular, o en su caso a un espacio intermedio, entre el Centro y la Periferia, siendo así una combinación de ambos procesos. Lo anterior significa que las relaciones sociales generales que se producen en estas zonas suponen la explotación de zonas periféricas, a la vez que la misma semiperiferia sufre la explotación del Centro (Taylor, 2002: 22).

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los procesos políticos que son muy importantes a la hora de triunfar o fracasar en la economía-mundo (Taylor, 2002: 22). Es así como se deja de entrever nuevamente, e incluso bajo los mismos supuestos de Wallerstein, que la semiperiferia tiene un rol más político que económico, en lo que respecta al grado de influencia que un Estado puede ejercer sobre otro, tomando siempre como un elemento central que el estudio del posicionamiento en la estructura antes mencionada por Wallerstein, corresponde a un enfoque de la geopolítica que coloca su énfasis en temas de política económica, particularmente en aquellas temáticas donde el concepto de hegemonía cobra una vital importancia en la economía política internacional (Taylor y Flint, 2002: 54). Aquello no significa que dicho punto de vista analítico quede absuelto de ser complementado por otros enfoques de la geopolítica, como lo es el referente a la geopolítica crítica y su visión postestructural sobre las prácticas discursivas y su posterior orientación geopolítica.

Siguiendo entonces la estructuración de semiperiferia formulada por Wallerstein, se intentará verificar y demostrar si efectivamente coinciden las características señaladas a los casos de estudio. Para realizar aquello, primero se verá si se cumple efectivamente que tanto Rusia como Venezuela se produce el proceso de explotación de la Periferia, al mismo tiempo que ellos sufren explotación por parte del Centro. Al respecto, siempre se debe tener presente el elemento relativo al recurso energético, como factor de primer orden en el posterior análisis.

1.3.1.- Rusia

Tal como se mencionó a su debido tiempo, un determinado Estado se sitúa bajo el esquema de Periferia, de acuerdo a diversos indicadores que son susceptibles de medir por diferentes estándares internacionales. En el caso de Rusia, país ubicado dentro de la estructura tripartita de Wallerstein dentro de lo que se denomina como la semiperiferia, no destaca por ser un país con sendos procesos productivos de centro, sino que por la influencia política que este posee sobre países con procesos de Centro, sin perjuicio que a su vez, dicho Estado mantenga una relación del tipo ―clientelar‖ con otros Estados, dejando en esta forma al Estado Ruso con procesos de Centro, frente a otros Estados ubicados en la Periferia, siempre tomando en cuenta en este aspecto la cercanía geográfica y los diversos lazos tanto históricos como políticos y culturales que se poseen en este tipo de relaciones.

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cuales a su vez deben necesariamente ser comparados con indicadores de orden macroeconómico, con el fin de extraer conclusiones acerca de la influencia de la economía del Estado, y el rol que esta cumple en el mejoramiento de los estándares de calidad de vida de la población. Sin embargo, también deben considerase aspectos de orden microeconómico, para dilucidar de esta forma algunos de los principales problemas que aquejan a las economías en vías de desarrollo, como lo son la corrupción y una correcta y equitativa distribución de las riquezas que se originan en el país.

No obstante los anteriores datos, lo que le otorga la característica de ser una zona de semiperiferia a Rusia no son efectivamente sus procesos productivos, sino la forma en cómo utiliza dichos recursos como una herramienta para ejercer influencia política, destacándose en este sentido tres aspectos fundamentales: 1) lo relativo a la interacción económica 2), la relación de exportador que posee Rusia con diversos países en lo que concierne a la provisión de sistemas de armas, y 3), el rol de Rusia como uno de los principales exportadores de materias primas energéticas, esto es, petróleo y gas natural. Dichos aspectos no pueden considerarse como homogéneos en lo relativo al grado de influencia que se ejerce, sino que deben considerarse en por separado y en diferentes esferas, tanto a nivel geográfico como político. Por ejemplo, no puede ser objeto de una correcta y adecuada comparación, aquellos lazos que posee Rusia con aquellos países que son parte de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) y sus formas de interacción, a cómo actúa Rusia frente a las necesidades que demanda la Unión Europea (UE), como se ha planteado en variadas ocasiones (Brzezinski, 1998).

La anterior forma de cómo Rusia ejerce influencia política, y por ende justifica su sistematización dentro de los estándares que la reconocen para el presente estudio como un Estado ubicado en la semiperiferia, debe a su vez conceptualizarse dentro de un aspecto tanto de orden geográfico, como también de orden en lo que respecta a los procesos de interacción que se producen. En este último contexto, es donde se puede apreciar con mayor claridad, cual es el rol que posee Rusia como un país con procesos productivos de Periferia, y como sufre la explotación del Centro, a su vez que se vislumbra como dentro del mismo proceso de interacción económica, existe un fuerte componente político.

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petróleo y gas natural. Por ende, Rusia destina una parte importante de la producción a exportaciones de los hidrocarburos mayoritariamente producidos, a países con grandes niveles de demanda producto de su desarrollo5. Es entonces totalmente razonable señalar que en este aspecto Rusia sufre una explotación del Centro, debido principalmente a dicho proceso de producción basado en la exportación de materias primas. Pero sin perjuicio de lo anterior, dentro del mismo proceso es necesario considerar las elevadas tecnologías que se han comenzado a aplicar desde fines de la década de los 90‘ para poder aumentar la producción, señalando en este sentido la adopción de tecnología propia de los procesos productivos del Centro, al tiempo que se incrementan los vínculos comerciales con países más desarrollados, específicamente la UE, generando con ello lazos complejos de interdependencia, fundamentalmente en el área de la exportación rusa de hidrocarburos y la dependencia que poseen múltiples Estados de la UE al respecto (Sánchez, 2007).

Por lo tanto Rusia puede parecer en cuanto a estadísticas generales un país propio del Tercer Mundo, sin un mayor impacto o influencia, como se pudo apreciar en su momento. Sin embargo, esto queda totalmente desmentido en el certero análisis que realiza Michael Klare en su libro ―Sangre y Petróleo‖ (2006). Es así como en el capítulo sexto ―El renacimiento de la Geopolítica: La rivalidad EE.UU.-Rusia-China en el golfo Pérsico y la cuenca del Caspio‖, analiza como en los años recientes ha resurgido nuevamente una rivalidad ruso-norteamericana, la cual se centraría principalmente en los recursos energéticos que se ubican en la cuenca del mar Caspio (Cheterian, 2003; Brzezinski, 1997; Brzezinski, 1998). Y es a través de la anterior lógica que Rusia ha ejercido una fuerte presión en estos países y, en general, en los llamados del ―espacio post-soviético‖ (post-sovietic space), denominados también en el lenguaje de la política exterior rusa el ―exterior cercano‖ (Loeber, 1995). También se destacan como formas de generar influencia dentro de aquella zona geográfica, el hecho de gestionar diferentes Tratados y acuerdos relativos a la seguridad colectiva de las repúblicas ex soviéticas del Cáucaso y del Asia central; siendo algunos de sus eventos más relevantes la ejecución de maniobras militares conjuntas con Kirguistán, e incluso la instalación de bases militares en el Caspio.

Rusia es un país muy complejo de clasificar dentro de los parámetros que propone Wallerstein, puesto que posee muchas de las características de la Periferia. Entre otros parámetros para medir a Rusia se puede mencionar que por una lado, el Gobierno de Putin obtiene un 70% de aprobación, pero la

5 Destacan en este aspecto Holanda, Italia y Alemania como los países más importantes en

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vida democrática no se ajusta a los hechos mencionados; con respecto a la libertad económica, la Fundación Heritage en su Índice de Libertad Económica 2007 lo ubica en la posición 120, con un 54% de libertad económica, al respecto dice: ―Rusia goza de niveles altos de libertad fiscal, laboral y comercial. Las tasas impositivas máximas corporativa y sobre los ingresos son del 13 y del 24 por ciento, respectivamente, aunque el ingreso fiscal general es relativamente alto como porcentaje del PIB. El sistema laboral es parcialmente flexible; despedir a un empleado es sencillo, pero las regulaciones en otras áreas son estrictas‖, luego agrega: ―Rusia presenta deficiencias significativas en la libertad monetaria la libertad de inversión, la libertad financiera, los derechos de propiedad y la libertad frente a la corrupción. En prácticamente todos los sectores, la inversión extranjera enfrenta obstáculos oficiales y no oficiales, como las inconsistencias burocráticas, la corrupción y las restricciones absolutas en sectores lucrativos como la energía. La corrupción engendra un estado de derecho insuficiente, que a su vez refuerza la fugacidad de los derechos de propiedad y el cumplimiento arbitrario de la ley‖. Dichos antecedentes serán abordados con mayor detención más adelante.

Siguiendo entonces con un punto de vista económico, la Fundación Heritage en su Índice de Libertad Económica del año 2008, sitúa a la Federación Rusa en la posición 146 de dicho Índice a nivel mundial, mientras que a nivel regional se ubica en la posición 41 de 43 países de la zona europea. Asimismo, señala el informe que solamente en dos de las 10 libertades económicas analizadas, Rusia está por sobre el promedio mundial, las cuales son las relativas a la libertad fiscal y al tamaño del gobierno, ―debido en parte a la imposición de contribuciones de forma temprana y a las reformas en el sistema presupuestario‖. En el mismo sentido, el informe señala explícitamente el importante rol que juegan los hidrocarburos en el crecimiento de la economía rusa, no obstante que también esboza que la sobredependencia a este ítem en la economía aumenta la volatilidad y el riesgo de una pérdida súbita de competitividad. Y como datos no menores, el Índice establece algunos parámetros que se generan en el plano económico de Rusia, como por ejemplo el rol considerable que juega el Estado en la economía, tanto en la regulación de algunos precios, la inflación es considerada alta, así como también la forma en que se lucra con ciertas actividades del Estado, como por ejemplo su gestión en los sectores relativos a la energía.

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producción de Centro, tales como Estados Unidos o en su defecto los países de la Unión Europea, y considerando al mismo tiempo además su constante influencia en algunos de los países que antes pertenecían a la URSS, denominados del ―exterior cercano‖, se ha considerado que Rusia cabe dentro de la clasificación de semiperiferia. En este plano, su influencia política va directamente relacionada con dos elementos centrales: las relaciones en temáticas ligadas a la seguridad y la Defensa; y los diferentes aspectos relacionados con la exportación de hidrocarburos, dejando en un último aspecto las relaciones de dependencia económica que algunos Estados geográficamente cercanos a Rusia puedan poseer con este país.

En primer lugar, y de acuerdo con lo señalado, Rusia ejerce una gran influencia (o presión simplemente en algunos casos) en países que poseen procesos de producción de Centro, así como también dentro de aquellos que tienen procesos de Periferia en torno a Rusia. Siendo así, se distinguen brevemente algunos elementos a considerar. En cuanto a los países de Centro, tomando estos como EE.UU. y el bloque fundador de la Unión Europea, Rusia discute constantemente diferentes aspectos relativos a la no proliferación de Armas de Destrucción Masiva y la disminución de los arsenales nucleares, así como también cuestiones que, de acuerdo a la perspectiva Rusa, ponen en peligro su propia seguridad, como por ejemplo el tema del posible emplazamiento de un escudo antimisiles, planificado por EE.UU. y proyectado a instalarse en Polonia y la República Checa, a lo que Rusia respondió en un primer momento con la posibilidad de instalar misiles tácticos del tipo Iskander en su enclave de Kaliningrado, decisión que bajó la suma urgencia con que se estaba gestionando el citado escudo.6 Y en lo que respecta a los países de Periferia cercanos geográficamente a Rusia, y que militares conjuntos, como el Zapad 2009. Mientras que en plano multilateral, bajo el amparo de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), se han creado diferentes instancias de diálogo y cooperación en las materias atingentes, dentro de las cuales se destaca principalmente la Organización

6 Véase al respecto El País, 05/11/2008 ―Rusia desplegará misiles cerca de Polonia en

respuesta al escudo antimisiles de EE.UU.‖

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del Tratado de Seguridad Colectiva, compuesta por Rusia, Bielorrusia, Kazajstán, Kirguizistán, Tayikistán, Armenia y Uzbekistán.7

Y en segundo lugar, se encuentran los lineamientos políticos generados entre Rusia y los diferentes países de Centro y Periferia, sobre la base de la relación de dependencia mutua en la producción de hidrocarburos. Si bien es cierto que dicho elemento es la base de la presente investigación y será analizado en profundidad posteriormente, resulta conveniente destacar algunos hechos que demuestran la importancia política de los recursos energéticos mencionados. Tal vez por el revuelo que causó, así como por la inmediatez en el tiempo, la situación conflictiva entre Rusia y Ucrania demuestra el grado de complejidad de las relaciones políticas, y al mismo tiempo la influencia que posee Rusia, como proveedor nato de hidrocarburos en aquellos países que dependen en su totalidad de dicho recurso.

Lo anterior decanta en una relación paradójica y a la vez de sostén para el posicionamiento de Rusia en la semiperiferia, en el sentido de que si bien Rusia posee una influencia política a través de diversos recursos, principalmente los relacionados con los hidrocarburos, también se establece una situación de dependencia sobre sus eventuales compradores, puesto que Rusia depende fuertemente de los precios del mercado internacional de los lógica económica, tomando con especial relevancia los antecedentes históricos sobre la coyuntura y posteriores fluctuaciones del precio de los hidrocarburos en los mercados mundiales, sin establecer variables o factores que en su defecto justifiquen dicha afirmación de un modo concreto.

1.3.2.- Venezuela

Siguiendo un enfoque similar de acuerdo a lo esbozado en su momento con el caso de Rusia, Venezuela comparte, de acuerdo con los diferentes datos y estadísticas analizadas, una situación a priori de ser un Estado donde predominan los procesos productivos propios de la Periferia, es decir, bajos ingresos per cápita en la población, una dependencia en cuanto a la adquisición de insumos tecnológicos, al tiempo que es un Estado en el cual el grueso de su economía está centrada en la producción y posterior

7 Véase al respecto RIA Novosti, ―La OTSC crea Fuerza Colectiva de Acción Rápida‖

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exportación de materias primas de carácter energético, teniendo una especial relevancia sus exportaciones de petróleo a determinados países, donde preferentemente predominan los procesos de producción capitalista de Centro, como por ejemplo el caso de algunos Estados de la UE, y EE.UU., sin perjuicio de que el país exportador (Venezuela) también otorgue ciertas preferencias en el ámbito del discurso, a países que son o bien cercanos geográficamente, o que se encuentran en similar posición ideológica con los planteamientos políticos esbozados por Caracas.

Tal como señala The World Factbook (2008) de la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA, por sus siglas en inglés), y siempre dentro de un plano económico, Venezuela es extremadamente dependiente de los recursos provenientes de los hidrocarburos, fundamentalmente el petróleo, el cual compone cerca del 90% de sus exportaciones, un 50% del presupuesto de que dispone el gobierno para sus gastos, y alrededor de un 30% del PIB del país, dentro del año 2008. No obstante aquello, históricamente Venezuela ha sido un país que, dentro del siglo XX, ha financiado sus gastos públicos y sociales, a través de los recursos que entrega la exportación de hidrocarburos, sin considerar en este aspecto la naturaleza del gobierno de turno, es decir, si es autoritario o elegido por vía democrática.

Siendo así, se puede visualizar como Venezuela, en un plano netamente económico, se ve beneficiada en gran medida de las exportaciones de petróleo y de algunos productos derivados del anterior hidrocarburo, las cuales tienen como principal destino a EE.UU., con un 42.7% del total de las exportaciones, seguido de Antillas Holandesas con un 8% (CIA, 2008). Por lo tanto, se puede inferir que Venezuela sufre, tanto a nivel de intercambio económico en el sistema de economía-mundo, así como dentro de los diversos procesos productivos, una clara explotación, y por ende dependencia, de aquellos países con procesos de Centro, destacándose el rol que juega EE.UU. en este sentido.

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En este sentido es donde radica principalmente, la influencia y el poder político que le puede otorgar al uso del recurso energético en las diferentes regiones donde Venezuela aspira, primeramente en un ámbito netamente discursivo, a poseer un rol protagonista en aquellos asuntos de interés común, o en su defecto aquellas materias que necesiten de un capital inicial para ponerse en marcha. Siendo así, Venezuela utiliza el valor que se genera a través de las exportaciones de hidrocarburos, principalmente a los países que demandan en grandes cantidades de petróleo (países en su mayoría con procesos de Centro), para influir políticamente en los asuntos regionales, otorgándole con ello la característica de ser un país dentro de la semiperiferia.

Sin embargo, y de forma muy similar al caso de la Federación Rusa, en las diversas relaciones que mantiene Venezuela con otros Estados de la región, también se puede observar un paulatino desplazamiento en lo que respecta a la dependencia de algunos países sobre los recursos de Caracas,

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de petróleo principalmente, siempre considerando en este ítem, un alto grado de ideologización del recurso y su posterior utilización para el beneficio de los pueblos de Latinoamérica (Correa, 2005).

Pero pese a las diferentes facetas y significados que se le puede atribuir al discurso ―bolivariano‖, es necesario establecer parámetros económicos para determinar la real solvencia del sistema. En primer lugar, la inflación ya hacía mella en la economía venezolana a principios del año 2007, situación que llevó al gobierno a introducir una reforma monetaria para recuperar el valor del bolívar, dentro de las cuales se señalan una reducción del IVA y la introducción del denominado ―bolívar fuerte‖, una nueva unidad monetaria que es equivalente a 1.000 bolívares. Pese a lo anterior, en el año 2008 la inflación supero el 20%. En lo referente al crecimiento económico, y producto de las huelgas y el enturbiado clima político social durante los años 2002-04, se registró un crecimiento negativo promedio de un 7%, pero a partir del año 2005 se comenzó una fuerte alza, registrándose un crecimiento de un 17% ese mismo año. Es así como desde aquel año hasta el 2008, Venezuela ha reportado una Tasa de Crecimiento Real en torno al 9% en promedio, coincidiendo de esta manera con en el período en que los precios del crudo alcanzabas precios históricos. No obstante lo anterior, también se diagnosticaron cifras macroeconómicas desalentadoras como la galopante inflación, lo que sumado al ámbito de política interna, y más específicamente con la nacionalización de industrias ligadas al sector petrolífero, comunicaciones y electricidad, y la lógica sensación de una falta de seguridad jurídica en cuanto a la protección de las inversiones de capital foráneo, se genera como resultado una la falta de inversión directa en dichos sectores de la economía (Isbell, 2007a, 2007b).

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materias ligadas a la exportación de petróleo‖. En el Informe, Venezuela sólo supera el promedio mundial en una de las diez libertades económicas, ligada al tamaño del gobierno. dando al mismo tiempo una clara orientación política a su forma de ejercer el gobierno y, por ende, las relaciones exteriores del país (Lasagna, 1996; Pearson y Rochester, 2000). Siguiendo aquella línea argumentativa, y en directa relación con la influencia política que la figura del mandatario ha ejercido en diferentes áreas y espacios de la región. Lo anterior se respalda por los diferentes sucesos acontecidos tanto en Bolivia, durante el período 2003-2004, en torno a la crisis institucional derivada, entre otros aspectos, por el control y destino de las exportaciones del gas natural altiplánico. Aquel suceso dio también las posibilidades de acercamiento ideológico y político del entonces líder del Movimiento Al Socialismo de Bolivia, Evo Morales, con el Presidente de Venezuela (Witker, 2005). La posterior elección de Morales en la primera magistratura, vino a reforzar aquellos vínculos entre ambos países. Dicho elemento no deja de ser relevante, puesto que pese a no poseer una frontera común y una naturaleza diferente en los estilos de gobierno, Bolivia adhirió a los postulados del ALBA, dando prueba con ello del carácter regional del proyecto chavista.

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político-ideológico. Dentro de las iniciativas que se destacan se encuentra la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), el Gasoducto del Sur, el Banco del Sur y Petrocaribe, por señalar los más importantes mediáticamente (Arriagada, 2006).

Lo anterior hace de Venezuela un actor político relevante en la región, donde ejerce una fuerte influencia a favor de aquellos gobiernos ideológica y políticamente cercanos a los ideales ―bolivarianos‖ y revolucionarios. Pero sin perjuicio de lo anterior, Venezuela también se desenvuelve en el sistema internacional con algún grado de influencia, proyectando de esta forma su cada vez mayor relevancia en el contexto regional. Sus vínculos en diferentes materias con países como Irán y Rusia son una fiel prueba de lo anterior.

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Capitulo 2: Proyectos geopolíticos y lineamientos en

política exterior sobre la base de una política energética: el

gas y el petróleo como elementos de poder

2.1.- Apreciaciones teóricas preliminares

Tal como se esbozó en el apartado anterior, existe una estrecha relación entre la situación de semiperiferia –en el campo descrito por Wallerstein- y la naturaleza que impulsa el grado de creciente influencia en los países que son objeto de investigación, tomando como un común denominador en ambos la cualidad de basar en gran medida su desarrollo económico y político, en la exportación de hidrocarburos. En síntesis, tanto Rusia como Venezuela hacen uso de su posesión de grandes recursos energéticos (hidrocarburos) para influir, ya sea directa o indirectamente, en las políticas internas o comunitarias de un área geográfica determinada.

Tomando entonces el planteamiento anterior, conviene destacar algunos aspectos relevantes en lo relativo a la composición de las relaciones que tienen ambos países en materias energéticas, así como también a que zona geográfica especifica apuntan sus esfuerzos para lograr un grado de influencia en materias propias de política exterior. Finalmente, conviene establecer un grado de comparación entre las estrategias utilizadas por dichos Estados, y los principales mecanismos políticos que se utilizan, tomando en consideración en este aspecto la utilización de industrias petrolíferas de carácter estatal, como un eventual instrumento de financiamiento político.

Pero sin perjuicio de lo anterior, resulta conveniente establecer algunos parámetros sobre los factores más relevantes que influyen, tanto positiva como negativamente, en la formulación de una política exterior determinada.

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El conjunto de prioridades o preceptos establecidos por los líderes nacionales para servir como líneas de conducta a escoger entre diversos cursos de acción, en situaciones específicas y dentro del contexto de su lucha por alcanzar sus metas (Pearson y Rochester, 2000: 113).

De lo anterior se puede extraer que la política exterior puede ser entendida en diversos sentidos, así como también conjugar múltiples elementos.

En primer lugar, y siempre considerando la definición anterior, la política exterior de un país determinado va a estar ligada a las prioridades y preceptos que puedan tener los líderes nacionales, o en el mayor de los casos, la cúpula dirigencial del gobierno de turno, a raíz de un pensamiento ligado a la formación de un determinado Partido Político o movimiento con similares características. Por lo tanto, los lineamientos en política exterior estaría de alguna u otra forma altamente ligada a la forma en como relaciona el entorno internacional el gobierno, y sus líneas de pensamiento político o ideológico.

Otro de los elementos que se pueden destacar de la definición dada, es el relativo a que el gobernante o el poder político de turno, no posee solamente un curso de acción decisional a elegir, sino que se le presentan una serie de opciones a considerar, dentro de las cuales puede enmarcar sus mayores esfuerzos, o en su defecto, avizorar las potenciales amenazas o riesgos que conlleva una decisión en materia de política exterior. Por lo tanto, esto genera como resultado que, como cualquier conformación de una política gubernamental, la política exterior no está por ningún motivo exenta de riesgos, tanto a nivel interno como externo. En este caso, se destaca que el riesgo interno puede alienarse perfectamente al proceso decisional, mientras que a un nivel externo, se consideran factores y variables que, por lo general son constantes y que poseen un muy bajo o nulo nivel de modificación por parte del país que busca delimitar sus opciones, sin perjuicio de que existan Estados que debido a su gran posicionamiento a nivel mundial, puedan alterar en algunos casos dichos factores, aunque sea en una mínima porción.

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Tal y como se mencionó anteriormente, la política exterior depende de múltiples factores, que de alguna u otra forma inciden dentro del proceso decisional de la misma, los cuales pueden estar tanto en el ámbito interno como externo del Estado en sí. Partiendo por este último aspecto, es decir el ámbito externo, la política exterior de los Estados se encuentra determinada por diferentes factores que se encuentran dentro del sistema internacional, sin perjuicio de su ya mencionada característica anárquica, dentro de los cuales se encuentran preferentemente las normas jurídicas del sistema, las alianzas y afinidades político-ideológicas, las percepciones que se posean de otros actores dentro del sistema y, por directa consecuencia, las políticas exteriores de otros países, por mencionar algunos de los más importantes (Pearson y Rochester, 2000). De aquí se extrae desde ya, que la política exterior no solamente se basa dentro de los parámetros de costo-beneficio de un país con respecto a otro u otros, sino que también está presente un elevado componente político-ideológico en la relación entre los Estados, los cuales son, en variados casos, las principales fuentes de conflicto entre los política exterior puede ser analizado desde los parámetros en que se analiza una política pública, en el sentido de que la política pública parte de una necesidad pública, siguiendo con la posterior planificación, ejecución y posterior evaluación de la misma. Si se sigue dicho enfoque, y en relación con lo anteriormente señalado, la formulación clásica de la política exterior estaría incompleta, puesto que si bien se parte de la necesidad de tener una política exterior, aquel ente que genera la necesidad es el Estado en si mismo, y no un componente único o diferente de la sociedad. Por lo tanto, la política exterior de un país también debe considerar dentro del ámbito interno, la historia misma del Estado, su proceso de formación, así como también una importante componente sicológico, dentro del cual se puede establecer el complejo de percepción en las Relaciones Internacionales8 (Jervis, 1968; Levi, 1983). Así también, y siguiendo los factores internos en lo relativo a la formulación de la política exterior, también se destaca, y principalmente en los casos de estudio de la presente investigación, la

8 En un plano netamente teórico, si bien algunos autores como Jack Levy (1983) mantienen

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utilización de elementos que sustenten y otorguen una base de poder en política exterior, como lo son la manipulación del factor energético como una herramienta en proyectar objetivos, o en su defecto establecer líneas de influencia, en una determinada zona geográfica.

Pero no obstante lo anterior, se da por sentado que sin perjuicio de la necesidad de que cada gobierno establezca los lineamientos propios en política exterior, también se debe señalar que la política exterior es, pese a todo, una política pública, pero con matices que la hacen una política pública de Estado. En este sentido, muchos planteamientos que esgrime cada gobierno en particular, forman parte de un complejo conglomerado de principios rectores de la política exterior del Estado, la cual se ha formado a través de la historia del mismo país con otros actores del sistema internacional y que, en múltiples ocasiones, forman lazos sicológicos y materiales que, sin perjuicio de la orientación político-ideológica que pueda tener un gobierno determinado, se mantienen a través del tiempo, muchas veces como preceptos invariables y rectores de la política exterior, hecho que es común en todos los países del orbe.9

Pese a aquello, existen elementos que son volubles al acontecer político, tanto interno como externo, a la realidad de un Estado en particular. Por ejemplo, con un determinado cambio de gobierno, muchos Estados que antes poseían una relación de baja intensidad o incluso de hostilidad, cambian a una relación de cooperación y entendimiento, transformándose en múltiples casos a la alianza de carácter estratégica.10 Dicho cambio de percepción ―del otro‖ se debe, según algunos autores, a la modificación del denominado código geopolítico que poseen los países a través de su política exterior.

Al respecto, y de acuerdo a lo señalado por Peter Taylor y Colin Flint, un código geopolítico puede definirse como ―un conjunto de supuestos estratégicos que elabora un Gobierno sobre otros Estados para orientar su política exterior‖ (2002: 99). Al respecto, Colin Flint expresa que los códigos geopolíticos son ―la forma en que cada país se orienta al mundo‖ (2006: 55). En este sentido, dicho autor señala a su vez que cada país del mundo define

9 Como ejemplos se pueden citar las diferencias que sostuvieron durante varias décadas

Francia y Alemania en Europa; mientras que en Sudamérica se pueden destacar la rivalidad entre Chile-Perú-Bolivia post Guerra del Pacífico en 1879, manifestándose en lineamientos en política exterior.

10 Este es el caso, por ejemplo, de la relación entre el Reino Unido y la URSS, la cual se daba

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su propio código geopolítico, de acuerdo al cálculo de cinco grandes preguntas, las cuales son:

1. Quienes son los actuales y potenciales aliados 2. Quienes son los actuales y potencias enemigos

3. Como se mantienen las relaciones con los aliados y se generan con los potencias aliados

4. Como se contienen a los actuales enemigos y a las amenazas emergentes

5. Como se justifican las anteriores cuatro variables frente a la opinión pública local, y frente a la comunidad internacional (Flint, 2006: 56)

Las dos anteriores definiciones comparten la gran mayoría de los elementos que las componen. No obstante lo anterior, Taylor expresa que los códigos geopolíticos funcionan en tres niveles de análisis distintos: local, regional y global. Siendo así, dicho autor señala:

El código de nivel local supone una evaluación de los Estados vecinos y tiene que ser elaborado por los gobiernos de todos los países, por pequeños que sean. Los códigos de nivel regional son necesarios para los Estados que aspiran a proyectar su poder más allá de sus vecinos inmediatos, y los gobiernos de todos los países que son potencias regionales o de los que aspiran a serlo tiene que diseñar estos códigos. Por último, unos cuantos Estados tienen políticas globales, por lo que sus gobiernos disponen de códigos geopolíticos de extensión mundial. Es decir, todos los países tienen códigos locales, muchos tienen códigos regionales y sólo unos cuantos tienen códigos globales (Taylor y Flint, 2002: 99)

Visto el anterior planteamiento en lo relativo a los códigos geopolíticos, conviene hacer la comparación en los casos de Rusia y Venezuela, tomando en consideración para los efectos, que la delimitación regional de los mencionados códigos, al tiempo que se establece el nivel de análisis de los mismos, es decir, si aspiran a una influencia geopolítica vecinal, regional o global, tomando siempre como base la influencia y poder que otorga la política energética de cada uno de dichos países, sobre el supuesto de tener hidrocarburos en cantidades exportables, y encontrándose con una situación de países con dependencia de estos recursos.

2.2.- El caso Ruso

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