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SUMARI O. MiseriCordiae 2

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MiseriCordiae

F R A N C I S C A N A S H I J A S D E L A M I S E R I C O R D I A

Gabriel Marià:

latido evangelizador

(2)

MiseriCordiae MiseriCordiaeMiseriCordiae MiseriCordiae MiseriCordiae MiseriCordiae MiseriCordiaeMiseriCordiae MiseriCordiaeMiseriCordiae 22222

EDITA: Congregación de Hermanas Franciscanas Hijas de la Misericordia Apartado de Correos 1315

07080 Palma de Mallorca, BALEARES (ESPAÑA)

Tlfs. 971.71.61.23/ 971.71.62.49 FAX 971.71.45.57 E-mail. [email protected] COORDINA: Paulina Aguirre Quinteros

DISEÑO DE CUBIERTA: Paula Dalià Martorell FOTO CUBIERTA: «Santa Eulalia, Palma» (Fotos Paulino)

DEPÓSITO LEGAL 145/1984 COLABORA: Isabel Martínez Moreno

MiseriCordiae

S U M A R

S U M A R

S U M A R

S U M A R

S U M A R I

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„A MIS HERMANAS:A MIS HERMANAS:A MIS HERMANAS:A MIS HERMANAS:A MIS HERMANAS:

ŠAntonia Barrilero: «Nuestras Hermanas mártires:

Memoria y legado»... 3 „CAMINANDO:CAMINANDO:CAMINANDO:CAMINANDO:CAMINANDO:

ŠConsejo General: »Buscando juntas.Tercer aniversario de

Misericordiae. Cambio de ubicación de la Casa General»... 4 „LA VIDA EN LAS DELEGACIONES:LA VIDA EN LAS DELEGACIONES:LA VIDA EN LAS DELEGACIONES:LA VIDA EN LAS DELEGACIONES:LA VIDA EN LAS DELEGACIONES:

Š ŠŠ Š

Š Mallorca-Menorca: Mallorca-Menorca: Mallorca-Menorca: Mallorca-Menorca: Mallorca-Menorca:

* Catalina Roselló: «Educar es crear relaciones» ... 8 Š

ŠŠ Š

Š Bolivia: Bolivia: Bolivia: Bolivia: Bolivia:

* Elena Salazar: «Emotiva despedida a sor Juliana García-Lajara» ... 9 Š

ŠŠ Š Š Perú: Perú: Perú: Perú: Perú:

* Sol Coronado: «Homenaje a Micaela Socías Socías» ... 9 „HEMOS SIDO NOTICIA:HEMOS SIDO NOTICIA:HEMOS SIDO NOTICIA:HEMOS SIDO NOTICIA:HEMOS SIDO NOTICIA:

ŠRosa Moreno: «Jacinta Amengual. Reconocimiento a su misión» ... 10 „COLABORACIONES:COLABORACIONES:COLABORACIONES:COLABORACIONES:COLABORACIONES:

ŠFidel Aizpurúa: «Caminos de Justicia y Paz» ... 11 „LA VOZ DE LA MEMORIA:LA VOZ DE LA MEMORIA:LA VOZ DE LA MEMORIA:LA VOZ DE LA MEMORIA:LA VOZ DE LA MEMORIA:

ŠMagdalena Fiol: «Mª Magdalena García Massip. La misericordia,

clave de su entrega a los enfermos» ... 13 „QUIÉN ES QUIÉN EN LA CONGREGACIÓN:QUIÉN ES QUIÉN EN LA CONGREGACIÓN:QUIÉN ES QUIÉN EN LA CONGREGACIÓN:QUIÉN ES QUIÉN EN LA CONGREGACIÓN:QUIÉN ES QUIÉN EN LA CONGREGACIÓN:

ŠMagdalena Fiol: «Sebastiana Caldés Jaume» ... 16 ŠSecretaría General: «Silvia Rejas Laime» ... 17 „NUESTRA HISTORIA:NUESTRA HISTORIA:NUESTRA HISTORIA:NUESTRA HISTORIA:NUESTRA HISTORIA:

♦María Rigo: «Gabriel Mariano, ecónomo de Santa Eulalia» ... 18 „CON NOMBRE PROPIO:CON NOMBRE PROPIO:CON NOMBRE PROPIO:CON NOMBRE PROPIO:CON NOMBRE PROPIO:

♦Secretaría General: «Bordadoras. El arte de la seda y la aguja»... 19 „OBITUARIOS:OBITUARIOS:OBITUARIOS:OBITUARIOS:OBITUARIOS:

ŠMaría Flexas: «Antonia Giannola Mariavello» ... 22 ŠCarmen García: «Mercedes Sánchez-Beato Castillo» ... 22 ŠIsabel Mª Picó: «Aurelia Villajos Díaz ... 22 ŠIsabel Mª Picó: «Micaela Socías Socías, Antonia Mulet Santandreu».. 23 ŠCarmen García: «Manuela Villaverde Sánchez» ... 22 „A PROPÓSITO DE:A PROPÓSITO DE:A PROPÓSITO DE:A PROPÓSITO DE:A PROPÓSITO DE:

ŠCatalina Martí Ribot«La savia de la Formación»... 24 ŠAntonia Mestre «Vivir con la Biblia»... 25 „DESDE OTRA MIRADA:DESDE OTRA MIRADA:DESDE OTRA MIRADA:DESDE OTRA MIRADA:DESDE OTRA MIRADA:

ŠPedro: «Señor, ¿qué quieres que haga» ... 26 „HISTORIA GRÁFICA DE LA CONGREGACIÓN:HISTORIA GRÁFICA DE LA CONGREGACIÓN:HISTORIA GRÁFICA DE LA CONGREGACIÓN:HISTORIA GRÁFICA DE LA CONGREGACIÓN:HISTORIA GRÁFICA DE LA CONGREGACIÓN:

Š VV.AA. «Pozorrubio, Casas de D. Gómez, Puebla del Príncipe» ... 27

27 27 27 27 27

Delegación de Castilla

HISTORIA GRÁFICA DE LA CONGREGACIÓN

HISTORIA GRÁFICA DE LA CONGREGACIÓN

HISTORIA GRÁFICA DE LA CONGREGACIÓN

HISTORIA GRÁFICA DE LA CONGREGACIÓN

HISTORIA GRÁFICA DE LA CONGREGACIÓN

D

on Patrocinio Muñoz Muñoz, párroco entonces de Pozorrubio de Santiago (Cuenca), en sus visitas constantes a los ancianos del pueblo, detectó la necesidad de una asistencia especial a los mismos, ya que los posibles cuidadores, los hijos, habían emigrado del pueblo en busca de trabajo y no podían atender a sus padres debidamente. Algunos de estos ancianos estaban en una situación de abandono que requería soluciones urgentes. Así fue como dicho sacerdote transformó en residencia de ancianos una casa señorial que había sido cedida para tal fin. Su deseo

era que las Franciscanas Hijas de la Misericordia

se hicieran cargo del cuidado de las personas mayores. Esta propuesta fue cursada a la entonces Superiora General, Sor Catalina Martí, quien contestó negativamente, justificando su resolución en que no disponía de Hermanas para tal fin.

Tras la insistencia de Don Patro para que estuvieran presentes las Hermanas en la residencia, se optó porque vinieran dos desde la Comunidad de Horcajo de Santiago. Después de este período de itinerancia, se decidió que hubiera en el pueblo una fraternidad estable y, así, el 15 de agosto de 1978, cuatro Hermanas inauguraban una nueva etapa en este pueblo. Además de la atención a los mayores en la residencia, igualmente visitaban y atendían a los enfermos en sus domicilios. Asimismo, pusieron en marcha una guardería para niños, participababan en la catequesis y se encargaban de la limpieza del templo y de los ornamentos.

Actualmente la Comunidad la formamos cinco Hermanas. Nuestra misión principal es atender a los ancianos de la residencia. Colaboramos en tareas pastorales y el cuidado de la iglesia

Pozorrubio de Santiago (Cuenca)

E

s la fundación más reciente en la De-legación de Castilla. En el año 1992, el obispo Don Rafael Torija llama a las puertas de nuestra Congregación para pedirnos que nos hagamos cargo de un programa de Animación Comunitaria Rural que Cáritas quiere poner en mar-cha en el arciprestazgo de Campo de Montiel, declarado por un estudio socio-lógico como zona deprimida. Tras la res-puesta afirmativa de la Congregación, comienzan las obras de adaptación de una casa, que además de vivienda para las Hermanas, sería también Casa de Acogida temporal para personas mayo-res, un recurso pionero en las zonas ru-rales que Cáritas pone en marcha en va-rios lugares de la diócesis.

El 3 de febrero de 1993 se inau-gura la casa, y comienza el programa rural que, además del proyecto de la Casa de Acogida, incluye otros proyec-tos que se han ido poniendo en marcha y consolidando con el paso del tiempo: acompañamiento de personas mayores y/o enfermas en sus domicilios, la aten-ción a

fami-lias con pro-blemas so-ciales, taller

de ocio y tiempo libre con niñ@s, for-mación del voluntariado, forfor-mación de jóvenes monitores, talleres solidarios con mujeres, campamentos de verano y campos de trabajo con jóvenes.

Las Hermanas que iniciaron esta experiencia eran de la Comunidad de Albaladejo; aquí, desde 1946, realizába-mos nuestra misión de misericordia. En 1996, se decide que las Hermanas vi-van en Puebla del Príncipe por ser el lu-gar donde está la Casa de Acogida, y desde allí seguir realizando las tareas que se realizaban en Albaladejo.

En la actualidad, además de lle-var a cabo la Animación del Programa Rural de Cáritas, también se colabora en varias parroquias de la zona en ta-reas pastorales: catequesis, coros parroquiales, pastoral juvenil, cateque-sis de adultos, etc

E

sta Comunidad se abrió en 1987 como respuesta a una llamada del obispo de Cáceres, y atendiendo a lo pro-puesto en la 4ª línea de acción de la Asamblea 86 sobre misión de misericor-dia: «Instaurar comunidades... en zonas

o lugares con menos presencia de Iglesia.»

El 31 de agosto de 1987, las cuatro Hermanas que formarían parte de la Comunidad, acompañadas de Fran-cisca Perelló (Vicaria General) y María Flexas (Consejera General), se entrevis-taron con Don Florentino, Vicario Episcopal para la Vida Religiosa, a fin de estudiar conjuntamente las tareas pastorales que deberían realizar en el citado pueblo. Sería una Comunidad de inserción, y su tarea: enseñar (cateque-sis), ser buena noticia (presencia religio-sa), y regir (pastoral).

La nueva Comunidad vivió du-rante un tiempo en el Seminario Menor de Coria, localidad cercana, desde don-de se don-

despla-zaban a Rin-cón del Obis-po para: dar

clases de religión en la escuela pública, catequesis y cuidado de la iglesia. Visi-taron a las familias en sus domicilios.

Misión que también realizaban en Casas de D. Gómez, a 10 km, donde se desplazaban dos Hermanas.

Pasado un tiempo, las religio-sas fueron a vivir a Careligio-sas de Don Gómez, desde donde seguían atendien-do al pueblo de Rincón del Obispo. Du-rante unos años, un grupo de Herma-nas vivió en Torre de Don Miguel, desde donde atendían también a varios pue-blos de la comarca. Au n q u e e r a n d o s g r u p o s , formaban u n a s o l a Co m u -n i d a d .

En la actualidad, la Comunidad la forman cuatro Hermanas, que reali-zan tareas pastorales en: Rincón del Obispo y Villa del Campo. Además, con-juntamente con los sacerdotes del arciprestazgo, colaboran en diversas tareas, una de ellas, la formación de agentes de pastoral

Puebla del Príncipe (Ciudad Real) Casas de D. Gómez

(Cáceres)

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MiseriCordiae MiseriCordiaeMiseriCordiae MiseriCordiae MiseriCordiae MiseriCordiae MiseriCordiaeMiseriCordiae MiseriCordiaeMiseriCordiae

E

l pasado 23 de julio se cumplieron 69 años del martirio de nuestras Hermanas, Catalina Caldés y Micaela Rullán; ambas ejecutadas en Barcelona durante la Guerra Civil. Un martirio que hizo que su apostolado se identificara con su testimonio de fe, esperanza y caridad. Ante este aniversario, resulta oportuna una relectura de su ejemplo de vida, ya que su historia está llena de actualidad y nos brinda cla-ves para dar sentido a nuestra identidad de mujeres consagradas al Reino. Por eso, os sugiero algunas razones de la validez de ese legado:

1º.- Porque seguimos teniendo necesidad de modelos que, por encima de todo, vivan del Amor y para el Amor. Creo que Catalina y Micaela son para nosotras y para todos aquellos que compartís nues-tra Misión un modelo de vida y de entrega. En Los atajos de Dios leemos unas palabras conmovedoras sobre ellas: «Pasaron haciendo el bien, sin ruido, en la pe-numbra, en el anonimato, pero dejando huellas. El pensa-miento de sus Hermanas, el hecho de imaginarlas afectadas por el temor y la soledad, les dictaron el comportamiento a seguir. Resultaron ser instrumentos de Dios.»

2º.- Porque precisamos el testimonio de los mártires para que nuestro mundo, en medio de tan-tas guerras, de tanta violencia y de tanta agresividad, vea que son posibles las ac-titudes de perdón y reconci-liación. Nuestras Hermanas estaban convencidas, e in-tentaban encarnar en sus vi-das, las contundentes pala-bras del Fundador: «La mi-sericordia de Dios abarca a todo el mundo.» Ellas, en las veja-ciones y torturas a las que fueron sometidas, no pusie-ron resistencia a sus verdu-gos: sus palabras, sus gestos,

su valentía, reflejaron esa acti-tud de perdón que tanto esca-sea en nuestra sociedad.

3º.- Porque necesitamos arquetipos de identificación, que susciten en nosotras con-vicciones profundas para vivir y para obrar. Catalina y Micaela

fueron unas mujeres humildes y de corazón bonda-doso; ambas se compadecieron de la gente sencilla y se desvivieron por aliviar sus sufrimientos. Y lo hi-cieron hasta el extremo de dar la vida por ellos. Cier-tamente, esta manera de ser y de vivir se convierten en un reto para nosotras.

4º.- Porque hacen faltan talantes que nos per-mitan confrontar la propia voluntad con la de Dios. Su historia no fue fácil, pero albergaron la certeza de ser fieles al Señor. Las palabras de sor Micaela Rullán explican este aspecto de manera reveladora: «Todo lo que quitamos a nuestra voluntad se lo damos a la santidad.»

5º.- Porque su compasión hacia los hermanos les impulsó a vivir el seguimiento en una pobreza radical, y al mismo tiempo, una pobreza alegre y com-prometida. Sin duda, un ejemplo valioso para noso-tras, Hijas de la Misericordia, impelidas a mirar al mun-do con ojos compasivos y misericordiosos, y a reali-zar acciones concretas que salven a tantos hombres de la pobreza absoluta en la que viven sumidos. Nues-tra reciente adhesión a la campaña internacional, « lla-mada global para actuar contra la pobreza», puede parecer una acción insignificante. Pero, sin duda alguna, es a través de gestos cómo se siembran en nosotras se-millas de solidaridad, esenciales para vivir con un mayor grado de coherencia nuestro compromiso como mujeres de Evangelio.

Que su fortaleza y convicción pongan en nues-tro caminar huellas de fe, esperanza y compasión

33333

A M I S H E R M A N A S

A M I S H E R M A N A S

A M I S H E R M A N A S

A M I S H E R M A N A S

A M I S H E R M A N A S

Antonia Barrilero Cañadas Superiora General

Nuestras Hermanas mártires:

Memoria y legado

«Nuestras

Herma-nas estaban

conven-cidas, e intentaban

encarnar en sus

vi-das, las

contunden-tes palabras del

Fundador: «La

mi-sericordia de

Dios abarca a

todo el mundo.»

26 26 26 26 26

D E S D E O T R A M I R A D A

D E S D E O T R A M I R A D A

D E S D E O T R A M I R A D A

D E S D E O T R A M I R A D A

D E S D E O T R A M I R A D A

Q

ueridas Herma-nas FranciscaHerma-nas Hijas de la misericor-dia: Paz y Bien.

Nunca quise verme subido en un

avión. Padecía vértigo. Pero los designios del Se-ñor, ya sabéis como son. Y aquí me tenéis en Sucre (Bolivia), en vuestra casa de Alto San Pe-dro, donde me encontré de pronto, sin darme cuenta. Había cruzado media España, parte de Portugal, el océano Atlántico, Brasil de este a oeste y volando por el bello cielo boliviano, allá en las alturas, cerca de las estrellas y de Dios, había despertado en la ciudad de los cuatro nombres.

¿Y por qué estaba Pedro (así me llamo) en Bolivia? Yo mismo no sabría contestarme.

En mi España, en mi Extremadura sin par, junto al «conventito» franciscano más pequeño del mundo, que fundara mi patrón San Pedro de Alcántara y cerca de vuestra Fraternidad de Ca-sas de Don Gómez, en Cáceres; había dejado a Petri, mi esposa, a mis hijos, así como a mis nie-tas y a mi pequeño Daniel, mi futuro juguete, mi nietecito que aún no había nacido, porque Dios me estaba empujando escalerillas arriba, hacia un monstruo de metal.

Y aquí estoy. Aquí llevo mes y medio de felicidad, de amor y de acogedora y sincera con-vivencia con las Hermanas. Pero sobre todo, ale-gre y feliz, por haber podido venir a este país tan lejano del mío, en la distancia, no en la amis-tad, para aportar mi granito de ayuda, sirviendo a los niños en cuanto aquello que más me sobra y más fácil me es de dar: cariño, cariño, cari-ño.

Si el Señor lo quiere, pues debo marchar-me muy pronto, volveré algún día a Sucre para

Señor, ¿qué quieres que haga?

Pedro

Aspirante al diaconado permanente en la Diócesis de Coria-Cáceres. ver con mis pro-pios ojos, que el magnífico t r a b a j o que están llevando a cabo las Hermanas, ya no es tan necesario como ahora, al menos en lo material, porque estos niños, sé y estoy casi se-guro, van a hacer de Bolivia un país próspero y de bienestar, como sé que Dios nunca los va a abandonar y les va a indicar el camino que conduce a la Verdad, la paz y la felicidad.

Desde Sucre, Pedro, humilde servidor vuestro, os quiere dar las gracias a todas las Franciscanas Hijas de la Misericordia, ya que desde ahora en adelante seréis mis Hermanas, especialmente sor Francisca, sor Juliana, sor Ele-na, sor MagdaleEle-na, sor Joana y sor Zulema, por-que durante este tiempo me han aguantado y soportado con todo cariño, así como por ha-berme dejado pisar este bendito suelo de Alto San Pedro, donde ellas oran y laboran, donde tanto bien hacen a pequeños y mayores del barrio.

Yo nada o casi nada pude hacer, y si algo hice fue porque el Señor me animó e impulsó a la gran aventura misionera, porque estuvo gran-de conmigo y porque quiso elegirme para ser su amigo.

Rezad por mi, para que el Señor y la Vir-gen Madre de la Misericordia, me devuelvan a mi casa con la felicidad y la paz que ahora mis-mo tengo, y nunca olvidéis que allí donde yo esté, tendréis un hermano franciscano que se honrará de pronunciar el bendito nombre de vuestra Congregación.

En mi humilde escrito, apenas quise ha-blar de la hermana pobreza. Un abrazo

(4)

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C A M I N A N D O

C A M I N A N D O

C A M I N A N D O

C A M I N A N D O

C A M I N A N D O

CONSEJO GENERAL

N

uestra revista ya cumple tres años de vida. Al concluir el año queremos reconocer a todas aquellas personas que la hacen posible. De manera especial, a Paula Dalià, que diseña la portada, que con sumo gusto y sentido artístico, busca la armonía entre la foto y el título de cada edición.

De nuevo agradecemos la participación de cada un@ de vosotr@s que por medio de conversa-ciones telefónicas, fax o por correo electrónico nos vais aportando las colaboraconversa-ciones. Valoramos a la Secretaría de cada Delegación que se preocupa por recordar, recoger y redactar todo lo que acontece en su Delegación para que todas lo conozcamos. Un gracias especial a Sor Antonia Barrilero y a Sor María Rigo que, fielmente y en ocasiones buscando «con lupa» tiempo entre su Agenda, escriben en cada número sobre nuestro carisma e historia. La revista ha recibido de nuevo una evaluación positiva, gracias a la participación de todos y todas.

Este curso siguiente es un año con carácter propio, nuestra Congregación celebra un siglo y medio de vida, y Misericordiae se encargará de este evento bajo temas monográficos dedicados a nues-tros campos de misión. Los números, pues, serán especiales durante todo el curso. Contamos con vuestra aportación para recordar la historia, seguir haciéndola, y proyectar el futuro

E

l día 9 de julio la Comunidad de nuestra Casa de Espiritualidad, en la

De-legación de Castilla, nos acogía fraternalmente. Allí tuvimos la reunión de las Delegadas y el Gobierno General. Como ya comentamos, después del en-cuentro de Asís, nos reunimos para que las deci-siones que haya que tomar en la Congregación, surjan de un espacio y de un tiempo de diálogo compartido «desde la comunión fraterna y la reflexión orante.» (Misericordiae, nª 2)

En Villanueva, el primer día hablamos de la marcha de MISOL (Misericordia y Solidaridad). Lu-cía Bennasar, responsable del área de Cooperación al Desarrollo, nos puso al corriente de la misma.

Durante los días 11, 12 y 13, nos reunimos nuevamente con el Padre Aitor Jiménez para tra-bajar y concluir el tema sobre los Bienes Tempo-rales. También, tratamos con él algunos asuntos referidos al Gobierno General y las Delegaciones. Un momento fuerte del encuentro fue la puesta en común de modos y posibilidades de

ce-Buscando juntas

lebrar el 150 aniversario de fundación de nuestra Familia Religiosa en cada Delegación. Compartimos así, ideas, programas y anhelos de revitalización carismática.

Luego, intercambiamos algunas ideas pen-sando ya en el próximo Capítulo de Enero de 2007, hablamos del Acuerdo Capitular sobre Discerni-miento; del Plan General de Formación; y de los próximos encuentros formativos de Responsables de Comunidad y de quiénes se encuentran en la etapa de Formación Inicial, así como de otras Hermanas que hemos creído o p o r t u n o c o n vo -c a r.

Por último, el Gobierno General se reunió, ya de forma particular, con algunas Delegadas que tenían temas para comentar juntas.

Además, los días vividos y compartidos, tu-vieron un marcado acento fraterno, pues al final de cada jornada visitamos a algunas Comunidades, y verdaderamente «gustamos» y celebramos el gozo de pertenecer a una gran Familia

MiseriCordiae

Te r c e r a n i v e r s a r i o

25 2525 25 25

M

e regalaron este libro, que

por un doble motivo me llamó la atención.

1º El autor Carlo Mª Martini, Car-denal-Arzobispo de Milán, es uno de los mayores expertos en la Biblia y un gran sabedor de la materia. En el libro va des-entrañando hechos y actitudes de las grandes figuras bíblicas abocadas a la búsqueda de Dios y de su querer. Su lec-tura ayuda a la reflexión y plegaria para ir descubriendo pistas seguras en nues-tro caminar hacia Dios.

2º El título, Vivir con la Biblia, y subtítulo, Meditar con los protagonistas de la biblia guiados por un experto.

No es un tratado. Es más bien la presentación de figuras modélicas a las que se puede acudir en las diferentes situaciones de la vida que en algún momen-to de nuestro itinerario se nos presentan.

Todos estos personajes, a veces de un obrar éti-co y moral poéti-co aceptable, se encuentran éti-con el Dios que han conocido. Un Dios que toma siempre la inicia-tiva. Un Dios que no es la seguridad, sino que es pro-mesa. Un Dios a menudo desconcertante y que hasta parece contradecirse. Pero un Dios que se revela en el momento que el hombre lo necesita y en la circunstan-cia que se encuentra. Un Dios que nos visita en el mo-mento más inesperado. Un Dios que nadie puede po-seer pero, que se deja encontrar en el corazón de la vida, con tal que uno acepte vivir, caminar o gritar...

Cito sólo algunos personajes de los que más me han impactado en cuanto a su relación Dios-hom-bre:

Abraham, en el que el Señor pasa de ser un Dios discreto, deseoso de vivir una historia con él, al Dios de los que gritan, al Dios Fiel. Le llama, le acom-paña. Le prueba hasta el límite. Pero por su fidelidad será el grandísimo creyente y el padre de los creyentes. Jacob. Se le aparece el Señor cuando se lanza a la aventura de la buena o mala suerte, y este Dios misteriosamente cuida de él. Y en el sueño y símbolo se interesa por él. «Yo soy el Dios de Abraham.... y estoy contigo...Te guardaré donde quiera que vayas

„

LIBROS

Jacob dice: «Así pues, está el Se-ñor en este lugar y yo no lo sabía.» En él no ha cambiado nada, no tie-ne ditie-nero ni provisiotie-nes, el cami-no es largo y llecami-no de incógnitas; pero ha tenido una experiencia her-mosa que le cambia por d e n t r o . H a c a m b i a d o d e h o r i z o n t e .

Moisés, con una rica historia de la que me que-do con el Dios que le habla, que no es el Dios que sabe de memoria. Es el Dios libertador de su pueblo. El Dios de profunda ternura: «Enséñame tu rostro», es la sú-plica gratuita de un amigo. Es que la vida es el lugar de la contemplación: «El Señor, el Señor, Dios compasi-vo, clemente, paciente, misericordioso y fiel...» El Dios encontrado y conocido, no de una vez para siempre, sino abierto a nuevas revelaciones de su amor. El Dios que invita pero no impone su camino.

Job, que en sus trágicas expresiones, deja en-trever la profunda búsqueda del corazón humano, que desea una relación con Dios más allá de la mera obe-diencia y mera justicia. Afirma que nada hay imposible para Dios. Dios es el viviente la regla última del amor humano.

A través de su lectura llega el momento álgido del libro. Ahora los ojos de Job han llegado a intuir di-rectamente que de Dios no se habla; se le escucha y se le adora. Es la sumisión al misterio conocido de Dios, del que todo se deriva, al cual todo se vuelve. Se ha dejado encontrar y hasta seducir, y en medio del sufri-miento, abandono, duda, oscuridad exclama:

«Yo sólo te conocía de oídas, pero ahora te han visto mis ojos

Título: Vivir con la Biblia. Meditar con los protagonistas de la Biblia guiados por un experto.

Autor: Carlo Mª Martini Editorial: Planeta Páginas: 360

Antonia Mestre, fhm

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MiseriCordiae MiseriCordiaeMiseriCordiae MiseriCordiae MiseriCordiae MiseriCordiae MiseriCordiaeMiseriCordiae MiseriCordiaeMiseriCordiae 55555

MiseriCordiae

Tercer aniversario

Númer

os Especiales

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U

n día, casi por

casualidad, asis-tí a una charla para gente mayor. La im-partía un psicólogo y dos asistentas socia-les. Para ilustrarla, nos proyectaron un bonito campo don-de, además de su verdor, había dos molinos de viento. Uno de ellos con las aspas destrozadas, y sus piedras casi

de-rruidas El otro, muy lozano,

daba gozo verlo moviéndose continuamente, ya que se adaptaba a la dirección del viento; a pesar de los años que llevaba ahí, seguía con soltura cumpliendo su misión. Nos compara-ron a nosotros/as con esos dos molinos y nos hicieron comprender la importancia de irnos formando sin tener en cuenta la edad. Desde aquel día, asisto a todas las charlas que tengo ocasión y ello me da ánimo para seguir adelante. Actualmente voy a un cursillo de «Desa-rrollo personal». Tenemos una charla de hora y media cada semana. El psicólogo nos expone distintos temas sobre la persona. Si bien empe-zó con los diferentes ciclos de la vida, donde puso más énfasis fue en nuestra etapa de per-sonas mayores. Después de su intervención, pa-samos a trabajar, en grupos de dos o tres per-sonas, sobre la comunicación verbal y no verbal. Al principio no nos conocíamos, pero después de la primera charla dio la impresión

La savia de la formación

A P R O P Ó S I T O D E . . .

A P R O P Ó S I T O D E . . .

A P R O P Ó S I T O D E . . .

A P R O P Ó S I T O D E . . .

A P R O P Ó S I T O D E . . .

de cono-cernos desde siempre. Me entusias-ma el trato con estas personas que, sin conocernos, nos animamos a mostrar nuestra manera de ser: nuestra edad, reacciones, emociones, problemas que tene-mos…

Por ejemplo, un día hicimos un trabajo y, después de reflexionarlo personalmente, dedu-jimos que antes de juzgar a la gente a la ligera, deberíamos razonar sus actitudes, ya que gene-ralmente en todo ser humano hay un hecho o una etapa de la vida marcando su conducta.

Estos últimos días hemos tratado sobre distintos problemas. La técnica consistía en es-cribir cada uno un problema o situación difícil en un papel sin firmar. Tras repartirlos entre todos, cada uno leía el que le había tocado, ex-plicando su manera personal de resolver l o ; l u e g o l o c o m e n t á b a m o s e n t r e t o d o s. Disfruto de compartir esta experiencia, ya que me ayuda a superarme y a vivir esta eta-pa de mi vida con más conciencia, seriedad y plenitud

Catalina Martí R, fhm

g

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(6)

MiseriCordiae MiseriCordiaeMiseriCordiae MiseriCordiae MiseriCordiae MiseriCordiae MiseriCordiaeMiseriCordiae MiseriCordiaeMiseriCordiae 66666

C A M I N A N D O

C A M I N A N D O

C A M I N A N D O

C A M I N A N D O

C A M I N A N D O

«...Llegar a ser una Congregación internacional es todo un proceso de conversión que se inicia consciente-mente cuando el grupo se ‘denomi-na’ internacional dentro de este contexto. Y se vive deliberadamente cuando la Congregación asume proféticamente el desafío continuo de bienes y metanoia que una tal internacionalidad requiere.» (Janet Malone. El precio de la

Internacionalidad, CONFER vol.XXXII, 1993, pp.483-491)

C

omo recordaréis esta fue una de las propuestas pre-sentadas al Capítulo de 2001 por la casi totalidad de las Delega-ciones y por el Consejo Gene-ral. Propuesta que fue votada y aceptada tal como se informó en las reuniones posteriores al Capítulo, cuando fueron dados a conocer los Acuerdos Capitu-lares.

Después de una serie de informaciones, en el Comunica-do nº 13 del pasaComunica-do junio os de-cíamos que la nueva Casa ya es-taba finalizándose y que, proba-blemente pronto tendría lugar su apertura.

Con el fin de que conoz-cáis algo de ella hemos prepara-do algunas fotografías que in-cluimos en estas páginas de

Misericordiae. Además, vuestras respectivas Delegadas os podrán informar sobre lo que han visto «in situ», ya que en el marco de la reunión que tuvimos en Villanueva de Alcardete (Toledo) fuimos a verla.

CONSEJO GENERAL

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ridad y entrega la impulsaban a buscar ayudas a fin de que los Pueblos Jóvenes pudieran conseguir, por lo menos, el mínimo necesario para vivir dignamente. Persona inquieta, procuraba el «siempre más» con tal que los más desvalidos, niños o adultos, pudieran tener lo que les es debido por dere-cho y por justicia.

En el año 1982 regresó a Mallorca y fue destinada, primero, a Son Servera, después a Paguera y, más adelante, a Sant Jordi. Pero todavía volvió al Perú donde, en La Perla, fue directora del Jardín de Infancia, dándose totalmente. En la Comunidad ejerció el cargo de Superiora, aprovechando las mediaciones que la Congregación nos ofrece para impul-sar la vida de la Comunidad, la observancia de la Regla y de las Constituciones y el crecimiento en la fe.

El 1 de septiembre del 2003 regresó gravemente en-ferma. En Pórtol, donde ha recibido los cuidados de las Her-manas, en casa y en sus frecuentes ingresos de la clínica, ha vivido el último tiempo sobre la tierra. Su última crisis, fuerte, la ha introducido, finalmente, en el Reino de la Luz. Pedimos al Padre pueda disfrutarla para siempre. Falleció el 3 de julio de 2005

E

l día 5 de diciembre de 1929 nació en Palma de Mallorca. El día 8, solemnidad de la Inmaculada Concepción, por el Bautismo, fue incorporada a la Iglesia de Jesucris-to y, al año siguiente, fue confirma-da en la fe. Tenía ya 26 años cuan-do ingresó en la Congregación, pro-fesando el 8 de noviembre de 1956, año Centenario de la Fundación.

Su primer destino fue el pueblo de Llubí y, mientras se preparaba para maestra de infancia, ya ayudaba en la escue-la y en escue-la catequesis parroquial. Al año siguiente, fue envia-da, con algunas Hermanas, a fundar el Convento de Santa Cruz de la Zarza (Toledo), donde recibió el aprecio y la esti-ma de niños y jóvenes atraídos por su trato delicado, casi tímido, por su alma de artista capaz de apreciar la belleza más insignificante y de descubrir virtudes y cualidades en las personas que la rodeaban. Impulsada por una Hermana llena de celo y entusiasmo, supo cultivar en la juventud el amor por la armonía, por la paz, por todos aquellos valores que hacen de la persona un reflejo de la bondad de Dios.

Después de Santa Cruz fue Tembleque, donde siguió con su misión. Luego Palomeras (Madrid), entonces una ba-rriada incipiente, pobre, necesitada de todo. Allí vivió la es-trechez, la austeridad y probó lo que era el agradecimiento de la gente inmigrada de los pueblos en busca de una mejor calidad de vida; en ese destino, colaboró con los frailes Fran-ciscanos, viviendo la misión evangelizadora desde la más tier-na humanidad.

Sor Antonia Mulet Santandreu

N

ació en Almagro (Ciudad Real). Ingresó en nuestra Congrega-ción el 14 de marzo de 1956, culmi-na su entrega en la Vida Religiosa el 14 de septiembre de 1963;en esa fecha, hace su Profesión Perpetua como Franciscana Hija de la Miseri-cordia, un camino de seguimiento de Jesús que recorre durante cuarenta y dos años.

A través de este itinerario

ha servido a la Iglesia en diferentes tareas, prestado sus ser-vicios en las comunidades de Campos del Puerto (Mallorca) Horcajo de Santiago (Cuenca), y en la misma capital conquense De manera especial destacaremos su entrega como misionera a lo largo de dieciséis años en Bolivia y Perú. Estos lugares: Huamachuco, en Perú; Padilla, y El Alto de la Paz en Bolivia; fueron testigos de su abnegación, constancia y servicio, teniendo siempre presente que los evangelizadores, no pueden ser meros funcionarios, detrás de un comporta-miento sacrificado y servicial, tiene que existir también, la entrega de la propia persona. El anuncio del Evangelio impli-ca hasta tal punto a toda la persona, que ha de ser realizado por amor y desde el amor. Este fue el objetivo de sor Manuela, y que expresaba con frecuencia.

Tuvo un gran aprecio a la Vida Religiosa y a la Iglesia. E staba dotada de un carácter alegre y afable, su devoción a la Virgen María era muy notable; a ella solía acudír siempre con la confianza de hija, pero de manera especial en los mo-mentos difíciles de su dura enfermedad.

Durante varios años tuvo como compañera de cami-no una larga y pecami-nosa enfermedad que le dio ocasión de su-frir unida a Cristo y a su sacrificio por la humanidad, ofrecien-do su ofrecien-dolor, de manera especial, por la Congregación y por la Iglesia.

Al Buen Dios pedimos que su muerte fructifique en buena semilla para la extensión del Reino. Falleció el 22 de julio de 2005

Sor Manuela Villaverde Sánchez

De nuevo en Mallorca, primero, en Son Servera y, últi-mamente, en Muro. Los niños y la parroquia fueron sus amo-res, a los que dedicó sus fuerzas hasta que, un cansancio que no menguaba con el reposo, hizo presagiar la enferme-dad que llegó impetuosa, terrible, sin dejarle ni tiempo para tomar de ella consciencia. Su vida de fe no había estado libre de luchas, dudas y miedos. Es decir, que vivió su Calvario suavizado sólo por la percepción de lo bello y por una con-fianza filial en María la Madre de Dios. Ahora, vencidos mie-dos y dudas, pedimos al Padre del Amor infinito, que la fasci-nación de la Luz del cielo haya llenado sus ansias. Así sea. Falleció, 9 de julio del 2005

Isabel Mª Picó, fhm

Isabel Mª Picó, fhm

Carmen García, fhm

Cambio de ubicación de la Casa General

Entrada a la casa Desde el hall

Hall

V

ista desde la calle

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MiseriCordiae MiseriCordiaeMiseriCordiae MiseriCordiae MiseriCordiae MiseriCordiae MiseriCordiaeMiseriCordiae MiseriCordiaeMiseriCordiae 2222222222 77777

Sor Micaela Socías Socías

N

ació en Sa Pobla (Mallorca) el día 18 de noviembre de 1934. El la iglesia parroquial se le administró el Bautismo dos días des-pués; y en el mes de mayo de 1936, fue confirmada en la fe de sus pa-dres, que creció en ella gracias al am-biente cristiano en el que vivió y a la guía espiritual de sacerdotes santos. En la escuela de las Religiosas

Franciscanas y dada su manera de ser, sencilla, disponible y decidida, floreció la vocación que ella supo cultivar hasta casi los 23 años, cuando entró en el postulantado de Pina.

El 25 de septiembre de1958, emitió los votos profe-sando en nuestra Congregación, siguiendo el camino de la disponibilidad, al tiempo que aprovechaba cualquier oportu-nidad para recibir la formación necesaria para mejor servir a los hermanos: sacó el carnet de conducir, hizo cursos de ca-tequesis, de pedagogía para adolescentes, de metodología para la lecto-escritura de los niños, jornadas de formación para la infancia y de geriatría etc.

Su primer destino fue el mismo Pina. Después Capdepera, Montiel (Ciudad Real), Marratxinet y Mater Misericordiae. Y llegó la época misionera. En el mes de mayo de 1965 partió hacia El Perú: Huamachuco y La Perla. Des-pués, en Bolivia, Padilla y La Paz. En aquellas tierras explicitó su capacidad luchadora en bien de los más pobres. Su

auste-O B I T U A R I auste-O S

O B I T U A R I O S

O B I T U A R I O S

O B I T U A R I O S

O B I T U A R I O S

Sor Antonia Giannola Mariavello

N

ació en Castellmare (Italia),el día 4 de noviembre de 1908. Entró en la Congregación el 23 de abril de 1942. En la Comunidad de Sansepolcro ejer-ció su trabajo, como cocinera varios años. En 1993 pasó a la casa de «Ora-ción y Descanso» de Bastia (Umbra) .

Era una mujer muy sencilla; su mayor «título» era rezar. Se la veía con

frecuencia con el rosario en las manos, era muy fervorosa a pesar de su trabajo escondido en la cocina, al servicio de la Comunidad.

Vivió con buena salud hasta sus 95 años, volando al cielo el 15 de mayo de 2005, Pentecostés, allí la atendieron sus grandes amores: Jesús y María

N

ació en Puebla de Almoradiel, provincia de Toledo, el día 2 de diciembre del año 1946, colmando de gozo una ya numerosa familia.

Con 17 años, entró en nuestra Congregación y, el 25 de marzo de 1964, hizo su profesión religiosa.

Se preparó para la misión cursando estudios de

N

ació en Villanueva de Alcardete (Toledo) el 28 de agosto de 1916. Con el deseo de servir a Dios en la Vida Religiosa, ingresó en nuestra Congregación el 19 de abril de 1941, emitiendo sus votos perpetuos el 25 de septiembre de 1947.

Su primer destino fue Manacor (Mallorca) en donde desarrolló su

ac-tividad como sacristana; pasó después a la Península, for-mando parte de las Comunidades de Villamayor de Santiago (Cuenca); Corral de Almaguer, Puebla de Almoradiel, Villanueva de Alcardete (Toledo); en Montiel y Albaladejo (Ciu-dad Real). A lo largo de este itinerario ha servido a la Iglesia en diferentes tareas, principalmente como parvulista y cate-quista. Mujer sencilla y callada, con gran capacidad de adap-tación, no tuvo ocasión de grandes hechos, su vida se desa-rrolló dentro de la sencillez; discreta, amable y sembradora de paz. Últimamente, y cuando ya no podía andar, pasaba largos ratos frente al Sagrario. Esta actitud nos invita a pasar por la vida de puntillas y a seguir con amor por el trillado camino del día a día.

En 1985 regresó a la Comunidad de Villamayor, dedi-cando su vida a la oración y el descanso. Ahí vivió el misterio de la vida oculta y silenciosa, recibiendo la llamada del Padre el 2 de junio de 2005

Sor Mercedes Sánchez-Beato

Castillo

Sor Aurelia Villajos Díaz

Isabel Mª Picó, fhm

Carmen García, fhm María Flexas, fhm

puericultura, de pastoral misionera y pedagogía de la Religión.

Terminado el juniorado, pres-tó su servicio en varias Comunida-des de la Península, América y Comunida- des-pués en Mallorca, enseñando a los niños en los parvularios, impartien-do catequesis en las distintas parro-quias, ocupándose del coro parroquial en Villamayor etc. Pero lo

que ha colmado su vocación, por la que ha dado la vida, ha sido su dedicación a los chicos de Mater e Isla. A ellos se ha entregado con todo su ser, aún cuando la enfermedad ya mi-naba su cuerpo. Para ellos vivía y se desvivía. Sus últimos 14 años, transcurridos en comunidad terapéutica, dando afec-to y seguridad a los muchachos, son particularmente testi-monio de vivencia evangélica del amor a los que más lo ne-cesitan. Ha resistido hasta el final con valentía. El 27 de junio del 2005, Dios-Padre la ha acogido en sus brazos misericordiosos para que goce eternamente de su paz.

Nosotras, desde el dolor que nos deja su partida, que-remos agradecer al Buen Dios su vida, todo el bien y el cari-ño que, por mediación de Aurelia, ha ido dando a «sus

mu-chachos» y a sus familias. «Que descansi per sempre en la

seva pau»

Cocina

Parte posterior de la casa

Capilla

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MiseriCordiae MiseriCordiaeMiseriCordiae MiseriCordiae MiseriCordiae MiseriCordiae MiseriCordiaeMiseriCordiae MiseriCordiaeMiseriCordiae 88888

L A V I D A E N L A S D E L E G A C I O N E S

L A V I D A E N L A S D E L E G A C I O N E S

L A V I D A E N L A S D E L E G A C I O N E S

L A V I D A E N L A S D E L E G A C I O N E S

L A V I D A E N L A S D E L E G A C I O N E S

MALLORCA-MENORCA

«

El grito de la actualidad tiene rostros diversos, todos de mirar urgente. Piden acciones, gestos con-cretos programas, presupuestos... Pero piden sobre todo la garantía de que cuanto se haga tiene sentido. ¿Cómo vivir este momento social? ¿Cómo hacerlo llegar? ¿Qué reto supone para nuestra estructura? ¿Se trata de pala-bras y acciones puntuales o más bien de ser y presentarse de otra manera?

No es tan difícil verlo. En nuestros días todo está marcado por el signo de la relación, como camino de un futuro posible

Quien sea miembro de la comunidad es-colar en Mallorca

reconocerá, se-guramente, en este párrafo ante-rior las palabras que nos dirigió Pedro Gil en al-guno de nuestros encuentros. Y es que... no podía-mos no recordar-lo. Nuestro ha-blar del quehacer (¿o del estar?) diario pasa por el tema de la

rela-ción. Y andamos con las Matemáticas, Lengua, Religión, Ética... buscando una lectura de nues-tra realidad, un lenguaje que nos comunique (onues-tra vez la relación)con nuestro entorno y que nos permita vivir la vida junto a otros que, a veces sorprendentemente, encontramos en la búsque-da del sentido, de motivos, de caminos para la esperanza, de valores que sostengan...

La pastoral escolar no es sino un medio u ocasión para no perder de vista la pregunta clave de la vida de la escuela, la fuente desde la que

actuamos: ¿Cómo andamos de relaciones? ¿Cómo andamos de Dios? Y los del equipo nos reunimos multitud de veces, y programamos, y reímos, y celebramos... y buscamos la manera de comunicarlo a nuestros alumnos, a modo de pre-gunta, de encuentro, de acompañamiento...

¿Algo que destacar? Sin duda los días de convivencia con los de la ESO. El encuentro, por cursos, de los de Sa Pobla y Manacor. No vale enumerar las actividades o dinámicas, sino lo que a través de ellas se vive: el valor del encuentro, de la mirada, de la palabra, de la relación que nace... y esa intuición de que vale la pena desplazarnos ha-cia el otro, rom-per el ritmo de las clases, para que juntos, alumnos, tutores y los más directamente im-plicados en la pas-toral, nos demos una ocasión más para experimen-tar la gratuidad de ese Dios, cuyo nombre inteligi-ble es AMOR.

Y, como decíamos al principio, no se trata de palabras y acciones puntuales. Carecería de sentido. Trabajar la relación será siempre señal de lo que todos, profesores, alumnos, padres... necesitamos para crecer, la pertenencia. Tuto-rías, clases, alguna que otra cena, un helado, el día a día... y entre los chicos el móvil que no para, las cenas en Manacor y Sa Pobla, este «nos tene-mos que ver, ¿cuándo quedatene-mos?». Sí. Alternati-va para un futuro posible

Educar es crear relaciones

Catalina Roselló, fhm 21 21 21 21 21 Secretaría General Aunque también existen piezas en los con-ventos de los padres franciscanos de Perú y Estados Unidos.

Debido a una reestructuración de la casa de Plaza Quadrado, para convertirla en Casa de Formación, el taller de bordados pasó a la Comunidad de Son Espanyolet en 1971, al ser destinada allí sor Magdalena Más, y tres años después, en 1974 se destinó allí a sor María Cañadas. Ambas estuvieron dedi-cadas a este oficio hasta 1979, cuando sor María fue trasladada a la Comunidad de Va-lencia. Sor Magdalena continuó en Son Espanyolet hasta su muerte, en 1985

Desde aquí queremos expresar nuestro agra-decimiento a sor Margarita Ramón, sor Fran-cisca MIr, sor Pilar Osorio y a sor Antonia Barrilero por su aportación e interés en la re-dacción de este texto.

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MiseriCordiae MiseriCordiaeMiseriCordiae MiseriCordiae MiseriCordiae MiseriCordiae MiseriCordiaeMiseriCordiae MiseriCordiaeMiseriCordiae 99999 BOLIVIA

D

espués de quince años de trabajo en Bolivia, sor Juliana García-Lajara dio por concluida su ta-rea, en esta parcela del Señor.

Durante los primeros cinco años trabajó como directora del colegio, «Irene Nava de Castillo», en La Paz. Después asumió la dirección del colegio, «San Pío X», de Padilla. Tarea que pudo realizar, sólo por un año, porque el Señor le confió una nueva misión, como Vicaria General de la Congregación.

A los seis años regresó nuevamente a nuestra Delegación donde le esperaba otra tarea difícil y deli-cada. Generosamente, asumió la responsabilidad de ser la Delegada de Bolivia, servicio que desempeñó durante nueve años con mucho tino y acierto. Acogi-da a la fortaleza que recibía del Señor, fue Acogi-dando res-puestas a las necesidades que se presentaban.

Con mano firme y segura reorientó la Delega-ción, devolviéndole de nuevo la serenidad y la

con-Emotiva despedida a sor Juliana García-Lajara

fianza. Fueron años de profunda identificación con Jesús; en los que aprendió a escuchar, a amar y a des-cubrir la acción de Dios en cada una de las Hermanas.

Como todo tiene su fin, terminó el período de su mandato. Aceptando con generosidad un nuevo destino, tuvo que partir de nuestro país en el que ya había entregado su corazón.

Así lo pusieron de manifiesto las muestras de cariño y gratitud, tanto de la gente como de las mis-mas Hermanas, en las diferentes despedidas que le manifestaron en nuestras Comunidades.

El vacío que deja en los corazones es grande, pero la semilla que sembró crecerá y fructificará; de esa manera ella siempre estará en cada uno de ellos.

Agradecemos infinitamente a su familia por su desprendimiento y generosidad y a ella misma, por haber compartido una buena parte de su vida con nuestra Delegación. ¡Mil gracias, sor Juliana!

PERÚ

L

a Delegación de Perú ha vivi-do con un gran pesar el fallecimiento de nuestra Herma-na, Micaela Socías; quien, durante muchos años trabajó en el CEI «Santa Rosa».

No sólo las Hermanas, sino la gente del Centro -padres de familia, niños y exalumnos- le rindieron un emotivo homenaje. en una vivida Eucaristía por su alma, presidida por monseñor Irizar. En su homilía, destacó de

La Perla-Callao

Homenaje a Micaela Socías Socías

sor Micaela su espíritu de servicio y amor a los pobres y necesitados. A la misma asistió Antonio Bonet, en representación de Mallorca Misionera, así como Hermanas de diferentes congre-gaciones religiosas establecidas en este lugar.

Para la ambientación de la ceremonia litúrgica, en la que cantó el coro del Centro, se preparó una gran pancarta, con una foto suya, en la que podía

leerse: «Sor Micaela, tu recuerdo estará siempre en nuestros corazones.»

El personal docente, admi-nistrativo y de servicio del Centro «Santa Rosa», a través de su directora, nuestra Hermana Sol Imperio, hizo llegar sus muestras de dolor a la Superiora General, a la vez que expresaba el reconoci-miento y agradecireconoci-miento a la labor realizada por Micaela duran-te todo el tiempo que estuvo en el colegio Sol Coronado,fhm 20 20 20 20 20

Técnica de los bordados

El trabajo de las bordadoras consistía fun-damentalmente en los bordados de casullas, pendo-nes, banderipendo-nes, estandartes, albas, estolas, escudos, paños de hombros y todo tipo de material y piezas destinados al culto litúrgico. Debido a la excelente ca-lidad de sus trabajos, llegaron a ser conocidas en toda la Isla, de manera que eran las elegidas por los sacer-dotes y párrocos a la hora de solicitar la elaboración de este tipo de ornamentos. Su estilo peculiar les hizo merecedoras de una buena fama entre del clero ma-llorquín.

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de 1985, se la describe «en un rincón de la sala y entre bastidores y otros útiles de su trabajo sirvió al Señor con alegría, ignorada de muchos y conocida de no po-cos a quienes sirvió complaciente, alegremente.» Jun-to a ella, y de manera permanente, estuvieron: sor Ma-ría Victoria Salas, sor Angelina de las Nieves Vicente, sor María Cañadas, y sor Ángela Albertí. También, y de manera más puntual, colaboraron sor Francisca Mir, durante seis años, y sor Margarita Ramón, por un es-pacio menor de tiempo, ya que pronto pasó a realizar sus estudios de Artes y Oficios.

Sucre

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Elena Salazar, fhm En la elaboración de sus trabajos

no empleaban bastidores, sino un telar muy grande donde confeccionaban las prendas o es-tandartes. Utilizaban sedas e hilo de oro que traían de Valencia, concretamente de «Borda-dos Belloso», dada la calidad de estos produc-tos. Esto, unido al primor de sus bordados, daba una excelente calidad a todo cuanto salía de sus manos.

Por su habilidad y cualidades pe-culiares, sor Magdalena era la encargada de pintar los dibujos a lápiz. Eran dibujos general-mente con motivos antiguos, diseñados por ella. Una vez trazado el diseño, las Hermanas se repartían el trabajo. Sor María Cañadas poseía un don especial para bordar las manos y las caras.

A lo largo de los más de setenta años que trabajaron en el taller, confecciona-ron una gran variedad de piezas, entre casu-llas, estandartes y banderines. Actualmente, parte de este patrimonio se encuentra recogido en el museo de Pina. La mayoría de las piezas, al ser peticiones para las parroquias, se encuen-tra dispersa por diversos lugares de Mallorca.

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MiseriCordiae MiseriCordiaeMiseriCordiae MiseriCordiae MiseriCordiae MiseriCordiae MiseriCordiaeMiseriCordiae MiseriCordiaeMiseriCordiae 1010101010 Austin (Texas)

S

or Jacinta Amengual ha sido galardonada con el premio «Lumen Gentium», 2005. Este premio le fue entregado en reconocimiento por su servicio y fidelidad a la Iglesia de la Diócesis de Austin. Recibió el galardón, junto a otros sestenta seglares. La entrega del premio corrió a cargo del Obispo Gregory Aymond. El acto tuvo lugar el 8 de junio, en el «Frank Mayborn Center», en Temple (Texas).

Sor Jacinta hace poco celebró sus 46 años de Vida Religiosa. Ella ha ser-vido a la Diócesis de Austin en la parro-quia de «San Francis-co Javier».

Con motivo de este merecido reco-nocimiento, pregun-tamos a nuestra Her-mana sor Jacinta por el significado de este

premio para ella: «En una palabra lo puedo decir todo: personalmente, nada. Por otra parte me alegra que la Diócesis haya

reconoci-do la misión que la Con-gregación esta realizando. Puedo constatar que du-rante estos 46 años, he tra-bajado con mucha ilusión y entrega. Veinte años en el Jardín de niños y pro-grama de Religión en San Francisco de Asís, de Waco, misión que llevo

acabo con los recursos de la obediencia y la fe. Con Dios y la Virgen empecé mi ministerio sin saber una palabra de inglés. Los mismos papás eran la voz de Dios que me

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animaban en momen-tos difíciles, cuando yo quería decir algo y no me salían las palabras, me decían, ‘tu sonrisa y tus ojos lo dicen todo.» Respecto a la labor que

desarro-lla actualmente en la Delegación de Texas-Méxi-co, comenta: «En San Franciso Javier (Austin) mi misión es de Coordinadora de la Catequesis; un traba-jo no llamativo pero en re-lación con muchísimo gente muy buena, de una fe con-tagiosa y a veces con mu-chos problemas, lo que te hace sentir la necesidad de la oración. Al recibir este premio me hizo pensar, que Dios no nos pide que haga-mos cosas grandes, más bien que pongamos mucho amor en lo pequeño de cada día. Doy muchas gracias a Dios por haber sentido siempre muy cerca su presencia y ayuda en mi vida y tra-bajo, hasta con las cosas que nunca había soñado hacer. Pido a Dios que continúe bendiciendo a esta Delegación con nue-vas vocaciones para con-tinuar la labor de Mise-ricordia

Sor Jacinta es una mujer de fe y oración, compasiva y alegre que vive su Vida Religiosa dedicada a Dios y a la Con-gregación

Jacinta Amengual. Reconocimiento a su misión

Rosa Moreno, fhm 19 19 19 19 19

HERMANAS CON CUALIDADES ARTISTICAS

Bordadoras

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El arte de la seda y la aguja

Dedicamos esta sección a «las

bordadoras», un grupo de Hermanas que se distinguió por su buen hacer en la confección de ornamentos dedica-dos al culto litúrgico, uno de los referentes del carisma de las Hijas de la Misericordia. Dado que se trata de un amplio material, y al estar repartido por diversos lugares geográficos, ilustramos estas páginas con algunos bordados suyos que revelan a la perfección la exquisitez de su trabajo.

n el Capitulo I de las Constitucio-nes, el Fundador define el fin de la Con-gregación de las Hijas de la Misericordia. Allí es-tablece la misión a la que desea que se dedi-quen sus religiosas. Y menciona, explícitamen-te, la enseñanza, la aten-ción a los enfermos y el cuidado de los templos. A partir de este legado, la Congregación se estructura y va cre-ciendo en torno al eje fundacional. En los luga-res donde se establecen, sur-gen las escuelas y los dispen-sarios. Y no sólo eso. Su pre-sencia es fundamental en las parroquias de los pue-blos donde fundan Comunidades. Ciertamente, son el

alma de la enseñanza -tanto impartiendo formación académica como catequesis-, y el consuelo en el le-cho de dolor de la gente pobre; pero no menos signi-ficativa es su presencia en las parroquias, donde cui-dan del decoro, aseo y los ornamentos religiosos.

Dentro de esta dimensión de su apostolado, a principios del siglo XX brilló con luz propia el taller de confección y ornamentos religiosos de Plaza Quadrado, en Palma, formado por un grupo de Her-manas, conocidas por todos como «las bordadoras». Es difícil precisar la fecha de creación de dicho taller. Según información de algunas Hermanas, an-tes de sor Magdalena Mas, formaron este grupo, sor Fermina Ferragut, elegida Superiora General en 1930, y sor Modesta. De ser así, la creación del taller se situaría a comienzos de 1900, fecha de la profesión de sor Fermina. Aunque no hemos podido contrastar este dato, al no constar en las fuentes documentales. La primera información se remonta a 1935, cuando pasa a formar parte del grupo sor Magdalena Más Vidal quien, tomando el testigo de sus anteceso-ras, se convirtió desde ese momento en la principal impulsora del taller. Alma del grupo, sor Magdalena imprimió en sus bordados la impronta de su ser: sen-cilla, alegre y de corazón recio. Sin ser una mujer culta, se caracterizó por su sabiduría de las obras, buenas y bien hechas; también destacó por su genio artístico y autodidacta que demostró en el ejercicio de su mi-sión. En la reseña de su muerte, el 10 de septiembre

E

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«Los tr

abajos por la J

usticia y la P

az

son el núcleo del Ev

angelio.»

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S

iempre ha habido personas en la Vida Religiosa que, en modos más o me-nos conscientes, han recorrido las sen-das de la Justicia y de la Paz. Han apren-dido que ese era el camino a seguir mi-rando a Jesús de Nazaret. Pero ahora, en este mundo nuestro, globalizado e interrelacionado, la llamada a la Justicia y la Paz cobra unas dimensiones nuevas: es una llamada que se hace a todos/as, no únicamente a algunos «héroes», por-que la obra de la Justicia es absolutamente común; es una llamada a trabajar en co-laboración, porque ya no se puede hacer la guerra por cuenta de uno sino que re-quiere la colaboración de todos los co-lectivos; es una llamada que se escucha en todos los paí-ses del mundo porque, tanto los poderosos como los débiles, tie-nen que modifi-car sus comportamientos para que bro-te la Justicia. Una hora nueva. Como di-ría el viejo salmista: «Si hoy escucháis la voz del Señor, no endurezcáis el corazón.» La voz de la Justicia, voz de Dios, se escucha hoy más nítida que nunca.

Pudiera parecer que los tra-bajos por la Justicia son marginales; que, para nosotros los religiosos/as, lo impor-tante son los votos, el carisma, la histo-ria de nuestra Congregación, nuestras Obras. Con ser cosas importantes todas estas, hay que decir que los trabajos por la Justicia y la Paz (trabajos del Padre y de Jesús) son lo más nuclear del

Evange-Caminos de Justicia y Paz

lio, el cimiento sobre el que se asienta cualquier espiritua-lidad ulterior. De ahí que si la Vida Religiosa quiere ser fiel al seguimiento evangélico, ha de poner por delante los tra-bajos por la Justicia. Esta es la demanda que nos hace hoy el Evangelio.

Para que esto brote, se precisa una

mentali-dad nueva. Esa mentalimentali-dad se adquiere, en parte, con la formación permanente en temas de Justicia y Paz. Hay religiosos/as que se echan atrás diciendo que no entienden, que son problemas tan grandes que les sobrepasan. Es cierto que no son cosas fáciles. Pero si uno se pone a la tarea, termina por entender lo más básico. Y con ello se puede funcionar. Pero para entender, hay que informarse, asistir a cursillos, en-cuentros, que es donde uno va espabilando en estos temas. Si nos quedamos quietos/as en casa, nunca entenderemos nada.

Es preciso, más allá de formarse, deci-dirse a hacer. La Justicia y la Paz, como el resto del Evangelio es cuestión, ante todo, de práctica. Hacer pequeñas prácticas en torno al tema de la Justicia y la Paz o en cosas de Ecología es algo que está al alcance de la mano de cualquiera. No es de recibo decir des-de casa, des-desdes-de el calorcillo des-del cuarto des-de estar y des-desdes-de la pulcritud de nuestro ambiente, que el mundo va mal, que el terrorismo es una lacra, que los incendios son una iniquidad, que la pobreza es un baldón, que el hambre es una injusticia. Mientras no nos mova-mos, las cosas siguen igual que antes o peor. Es pre-ciso levantarse del cómodo asiento en el que nos apoltronamos y animarse a hacer algo con otros. Una actitud así, termina por encontrar cauces y modos concretos.

«Los trabajos por la

Justicia y la Paz son el

núcleo del Evangelio.»

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María Rigo, fhm

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l día 2 de julio de este año 2005, se cumplió el 155 aniversario de la toma de posesión, por par-te de D. Gabriel Mariano Ribas de Pina y Gallard, como ecónomo de Santa Eulalia, la parroquia más antigua de Palma: «Entre los monumentos ojivales existen-tes en Mallorca, después de la Catedral, destaca el Templo parroquial de Santa Eulalia, tanto por su capacidad como también por su belleza arquitectónica.» 1

Todo hacia pensar que la permanencia de D. Gabriel, como ecónomo de la mencionada parroquia, sería larga. Pero no fue así. Estuvo sólo dos años y siete meses. Breve espacio de tiempo, pero abundan-te en frutos y marcado por una entrega y dedicación admirables.

El mismo D. Gabriel lo atestigua: «Todo el tiem-po que estuve al frente de dicha parroquia no pasó domingo ni fiesta de precepto que no explicase el evangelio en la misa ma-yor ni que adoctrinase a mi pueblo por la tarde. Todos los días enseñaba el catecismo a los pobres que venían por limosna y visitaba todos los enfermos. Rara vez faltaba al coro. No pasa-ba día alguno que no administrase los santos sacramentos. In-troducía la devoción del mes de mayo, la oración mental por la mañana y otras diferentes devociones. Salí de Sta. Eulalia el día 1 de febrero de 1853. Volví a dedicarme a la predicación con tanto o mayor fruto que antes.» 2

Esta circunstancia, como tantas otras que mar-can la existencia de D. Gabriel, abre un horizonte que culminará más tarde: su dedicación a los más pobres y abandonados del campo. De igual modo, la fundación de las Hijas de la Misericordia, su pobreza y su humildad, siguiendo las huellas del crucificado. La parroquia de Santa Eulalia era su espacio de poder y con muchas posibilidades; y que, por esto mismo, no favorecían el futuro proyecto del Fundador. 3

Es justo destacar que D. Gabriel durante este corto espacio de tiempo que ejerció su ministerio parroquial, no dejó de renovar y embellecer tan in-signe templo. Nos limitaremos a señalar la creación de la Capilla de Ntra. Sra. del Gonfaló; la restaura-ción de la Capilla del Santo Cristo; restaurarestaura-ción y

co-locación de los tres ventana-les de la capilla del Santísimo que costearon los Sres. D. Nicolau Dameto, D. Ramón Cicerols y D. Miquel Mariano Ribas de Pina.

Pero la restauración más valiosa es la que verificó a través de su ministerio y tra-to con los presbíteros que

formaban la comunidad de Santa Eulalia. El mismo D. Gabriel nos ofrece este hermoso testimonio:

«Durante dos años y siete meses que la goberné no solo no tuvo el más mínimo disgusto, ni de parte de los cuarenta presbíteros, que componían aquella comunidad, ni de parte de los feligreses; sino que siempre fui, sin que lo mereciese muy amado, obedecido y respetado.» 4

Un gesto entrañable y cargado de humanidad, que define el carisma de D. Gabriel Mariano como ecónomo de Santa Eulalia. Los días de muchas con-fesiones, y por lo mismo de mucho cansancio por parte de los presbíteros, les obsequiaba con un cho-colate y una ensaimada. De igual modo, actuaba para festejar el día de San Gabriel.

Su humildad, su sencillez y su humanidad re-flejan la grandeza de un hombre que supo ponerse a la altura de los humildes y pequeños, siendo él de condición noble. Por eso, celebrando los 155 años de su toma de posesión como ecónomo de Santa Eulalia, D. Gabriel también podría entonar el canto de María: «El Señor hizo en mí maravillas», porque el Señor se fijó en la pequeñez de su esclavo

Gabriel Mariano, ecónomo de Santa Eulalia

1 CALDENTEY, Rafael., Santa Eulalia la parroquia más

antigua de Palma, Palma de Mallorca, Gráficas Miramar, 1979, p. 5

2 RIBAS DE PINA, Gabriel., Documentos. I, pp. 174-175 3 Ibídem., p. 27 4Ibídem., p. 174 ¾¾¾

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Fidel Aizpurúa, OFM cap

Porque esos cauces y modos existen. En realidad, son cosas chiquitas, no cambian el sistema, no expolian las cuevas de Alí Babá, parece que las cosas están siempre igual. Pero si no cambia-mos algo, no sabrecambia-mos nunca si la reali-dad puede ser transformada o no. De ahí que los pequeños gestos tengan su gran importancia porque hablan el lenguaje del futuro. Podemos apoyar con nuestros nombres las mil campañas que las ONGs proponen para influir en los poderes pú-blicos, verdaderos agentes del cambio social y político. Podemos reciclar en casa, colaborando así a un mundo más limpio y a una racionalización de las fuentes de energía. Pode-mos participar en manifestacio-nes públicas a fa-vor de derechos humanos. Podemos pres-tarnos a ayudar a entidades, civiles o reli-giosas, que llevan ya muchos años de lu-cha en estos terrenos. Los caminos bro-tan cuando uno se pone a andar; pero si permanecemos quietos/as, todo resulta oscuro.

Hemos de alegrarnos cuan-do otras personas, religiosas o no, sirven a la causa de la Justicia y la Paz. Escribía Leonardo Boff el 27 de mayo pasado: «La marcha del Movimiento Sin Tierra sobre Brasi-lia ha suscitado mucha solidaridad por todo Bra-sil. Cabe destacar un grupo, el grupo de solidari-dad de la Conferencia de Religiosos de Brasil: 50 religiosas que caminaron más de doscientos

kilómetros desde Goiania en representación de la Conferen-cia. Era impresionante verlas con sus hábitos grises en medio de la multitud, algunas ya an-cianas, marchando en fila, compenetradas y joviales.» Esto es una muestra de que la Vida Religiosa tie-ne vigor. Si unimos a ello las muchas acciones que los religiosos/as llevan a cabo en el mundo para el

logro de la Justicia, a veces con riesgo de su vida, podemos mantener la esperanza sobre el futuro de la Vida Religiosa en la Iglesia.

Toda la Vida Religiosa, toda nuestra es-piritualidad, se transforma cuando se la enfoca des-de el prisma des-de la Justicia. Quedan des-de lado nuestras pequeñas angustias y nuestras domésticas rencillas, para abrirse al ancho mundo del sufrimiento huma-no. Nuestras reuniones empiezan a convertirse no en lugar de disputa interna sino abrazo con todos. Hasta nuestra misma oración, nuestros ejercicios es-pirituales, cobrarían un profundo dinamismo desde esta perspectiva. Es que el Evangelio, como semilla que es, está destinado al campo de la vida. Sacarla de ahí es relegarla a la esterilidad.

La misericordia, como valor cristiano y como carisma religioso, se traduce hoy por la Justicia y la Paz. Porque todos/as sabemos que crear condi-ciones de vida dignas, abrir cauces a los derechos humanos, poner en pie la realidad de la dignidad hu-mana, es el marco mejor para que la misericordia brote con fuerza. La misericordia y la justicia son hermanas y «se besan», dice el Salmo. Por eso, quien desee andar por sendas de misericordia que tome la senda de los trabajos por la Justicia. Comprobará que su elección ha sido acertada

«La misericordia

se traduce hoy

por la Justicia y la

Paz.»

C O L A B O R A C I O N E S

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Silvia Rejas Laime

Secretaría General Nace en El Villar-Tomina, departamen-to de Chuquisaca (Bo-livia), el 12 de junio de 1979. Ingresa en la Congregación el 18 de abril de 2001. Co-mienza el Noviciado

el 2 de febrero de 2003 y hace su primera Profesión Temporal el 5 de febrero de 2005. Ha residido en las Comunidades bolivianas de Sucre, donde ha realizado el Aspirantado y Postulantado; Cochabamba, durante el Noviciado, y actualmente reali-za su Juniorado en la Comunidad de Sicuani (Perú).

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P: ¿Dónde y cuándo recibiste la llamada del Se-ñor?

R: Podría decir que mi vocación fue una cosa innata. Desde que tuve uso de razón recuerdo que quería ser monja. Creo que el ambiente religioso es lo que ha influido mucho para que reconociera esa vocación en lo profundo de mí ser. Desde que era niña mi mamá me enseñaba a rezar tanto al acostarme como en la mañana. También en el momento de realizar cual-quier siembra, primero se tenía

que rezar. Además, cada domin-go mis hermanas me llevaban a misa, y mi cuñada me enseñaba a rezar el rosario. Asímismo,mis hermanos son catequistas de mi pueblo. Cuando ingresé al inter-nado nos obligaban a rezar y de vez en cuando a preparar alguna oración. Además, teníamos que ayudarle al párroco en las cele-braciones eucarísticas tanto en la Parroquia como cuando salía al campo. Bárbara Himmler, una voluntaria que vive en la parro-quia, me llevaba a todos los cur-sillos que realizaba la Vicaría, asis-tía a talleres de Biblia, dinámicas,

pastoral de la salud, etc. Ciertamente, todo ese am-biente me ayudó a acrecentar y mantener firme la lla-mada que sentí desde que era pequeña. Pero reco-nozco que cuando tuve que dar el paso no fue nada fácil realizarlo.

P: ¿Por qué optaste por la Vida Religiosa en esta Congregación?

R: En un principio no tenía bien definido por qué esta Congregación y no otra. No me fue fácil encon-trar la respuesta. No obstante, a partir de la experien-cia de relación con las religiosas, que fue para mí de gran ayuda, cuando uno de mis hermanos me pre-guntó el porqué había tomado esa decisión, le res-pondí que a través de esa Congregación encontré la

misericordia de Dios en mi vida. Escogí libremente porque descubrí el valor de servir y darse a los demás. En el seno de esta gran Familia he aprendido a dejar-me amar por ese Dios Padre misericordioso. Creo que aquí he encontrado las «auténticas alas para volar de verdad.»

P: ¿Qué rasgos te atraen más de esta familia reli-giosa?

R: La acogida fraterna e incondicional de las Herma-nas para con todas. Actitud que he constatado en la convivencia con todas las Hermanas con las cuales compartí, ya sea por car-tas o de forma verbal. Eso es lo que me motiva y atrae en todo momento, en especial cuando siento que mi vida se está llenan-do de rutina o me llega el tiem-po de tener nostalgias de las «ce-bollas, los ajos….» que se que-daron atrás, o a veces cuando nada de lo que hago me sale como yo quisiera o como tenía planificado.

P: ¿Qué ha supuesto para ti dar este paso?

R: Lo que más me costó dejar fue a mi mamá. Soy la hija menor y la única que tenía la posibilidad de estudiar una carrera; así hubiera po-dido cuidarla en su vejez. Eso fue lo que más me dolió dejar. Pero también la renuncia que suponía el decir no a un futuro en pareja, a formar una familia propia. Me costaron otras cosas, pero no tanto como las que he citado.

P: ¿Cuáles son tus expectativas, proyectos y de-seos para el futuro?

R: El desafío que me he propuesto es profundizar más y mejor el carisma de la Congregación. Descu-brir con más intensidad la Misericordia de Dios en mi vida y darlo a conocer a todos los que están a mí alrededor

«

Si no

cambiamos

nada,

nun-ca podremos

saber si la

realidad

puede ser

transformada.»

Referensi

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